Me gusta contemplar el fuego bajo el velo de la oscuridad. Despierta mi instinto primitivo, legado de mis ancestros que mantenían una fogata encendida durante las noches, como protección, como cobijo de las criaturas que cazan por las noches, alejando a los espíritus que amenazaban con llevarse su esencia a un plano misterioso y desconocido. El fuego, me remonta a aquellos tiempos donde la vida era más simple, aunque más peligrosa también. Ver su danza, oler sus entrañas, sentir su calor, es un recordatorio constante del fuego interior, en un sentido metafórico, que lucha por mantenerse con vida desde el momento en que nacemos.
A veces, son esos pequeños detalles nimios los que dan vida a nuestra llama interna, por llamarla de alguna manera; basta con detenerse a observar un momento el cielo, o dejarse llevar por nuestros sentidos cuando sopla un viento refrescante que acaricia cada centímetro de nuestra piel; un roce en la mejilla. Cada quien tiene su propio combustible que alimenta su fulgor, y sus propios detonantes que lo hacen arder intensamente, grabando en nuestra memoria aquellos momentos que recordaremos por siempre.
Tal vez, al final, el propósito mismo de la existencia es encontrar lo que alimenta nuestra chispa e intentar mantenerla viva por encima del tedio cotidiano, que actúa como un extintor maldito succionando de nuestras entrañas el combustible de la vida.
Contemplo el fuego como un recordatorio de no dejar apagar mi propia chispa. Soplo y meneo con intensidad los brazos, abanicando el carbón incandescente para hacerlo arder, para lograr que llegue a su cenit, y con su hipnotizante movimiento, perderme en su furia, esperando que contagie con su energía a mi propia alma, porque si se llegase a apagar, la pasión por la vida se perderá irreversiblemente.
Encuentren lo que detona su fuego, y soplen, soplen con todas sus fuerzas, porque existen muchas personas que han dejado apagar el suyo, que desean volverlos ceniza, y arrojarla en el olvido. Un olvido que se lleva el viento.
viernes, 27 de febrero de 2015
lunes, 12 de mayo de 2014
La Fuente de San Francisco
Frente al templo de San Francisco se encuentra la plaza Valladolid, en cuyo centro sobresale una fuente que de vez en cuando se llena con el agua de lluvia. En aquel entonces, era frecuente verla funcionando, justo en medio del mercado ambulante que cada año se colocaba a su alrededor. Desde arriba solo se podían ver lonas que cubrían a cada puestecito con colores chillones. No sé por qué me imaginaba a un cubo rubik desarmado.
Me encantaba escaparme por las noches para ir a cenar las enchiladas deliciosas típicas de la región. Las tortillas se bañaban en una sala de chile guajillo que luego doraban en el mismo comal donde había piezas completas de pollo asado, zanahoria, papa y lechuga. Rellenaban las tortillas con la verdura ligeramente frita, para luego ponerles crema, queso y una o dos piezas de pollo. Siempre pedía la porción que tenía una pieza, pues de ésta manera me sobraria dinero para irme a las maquinitas que estaban a unos cuantos metros de distancia dentro de la misma plaza. La tienda era un armazón desarmable pues era parte del mercado ambulante, aun así me sorprendía lo grande que podía llegar a ser y la cantidad de maquinitas que albergaba. Pac-Man, Asteroids, Moon Patrol, Centipede, Jungle Hunt, H.E.R.O., eran mis favoritos. Ya desde ese entonces mi gusto por los videojuegos alcanzaba niveles en los cuales tenía que escabullirme por las tardes-noches para irme a jugar. Todavía no se escuchaban historias de rapto de niños, secuestros, robos con violencia, ni mucho menos el gel antibacterial o la contaminación del aire por gasolina con plomo.
El tiempo pasaba en un abrir y cerrar de ojos. Regresaba a la casa, que por cierto se encontraba justo enfrente, maravillado por esos mundos de fantasía que se manifestaban a través del tubo de rayos catódicos, y aun con el sabor a enchiladas en la boca. Soñaba con crear esos mundos yo mismo, o al menos poder disfrutarlos en casa. Aun motivado por la experiencia, reunía cuanto tiliche hallaba para poder crear una maquinita con mis propias manos. Mecate, cajas y tubos de carton que rescataba antes de ser desechados a la basura, juguetes de madera que compraba en el mercado, y con un poco de creatividad e imaginación, lograba armar una “maquinita”. Aún pasarían algunos años antes de que mis padres pudieran comprarme un Atari 2600.
En aquella casona antigua construida a inicios del siglo 20, en el rincón más alejado al final de un pequeño cuarto semi escondido, en ese laberinto de cuartos, pasillos, escaleras y fantasmas, se encontraba el misterio más grande que mis ojos a esa edad podían admirar. Verla me causaba una curiosidad inconmensurable imaginando los tesoros que ahi podria haber escondidos. Durante años traté de abrir aquella caja fuerte sin ningún éxito, por más que pegara la oreja al frío y grueso metal, intentando escuchar el clic mientras giraba la perilla en distintas direcciones. Un día, extenuado y frustrado le pregunté a mi abuela la combinación de la caja fuerte. Inocentemente, pensando tal vez que un niño de 8 años no podría recordar aquella secuencia extraña de giros en distintas direcciones y números extraños, la mencionó una sola vez, con una sonrisa en la boca al contemplar mi mezcla extraña de desesperación y curiosidad. Cero, dos, dos giros en contra del reloj, cero, ochenta y cinco, regresar a treinta y seis, volver aquí, girar allá, y volver a girar.
Días después agoté mi suministro de monedas de cincuenta pesos con la imagen de la coyolxauhqui; solo me quedaba observar como los demás jugaban, esperando que algún alma caritativa me invitara un juego. No ocurrió. En su lugar, el recuerdo de aquella combinación intrincada y secreta vino a mi mente. Tal vez podría curiosear en su interior; y tomar una que otra moneda. Obviamente tendría que regresarla antes de que alguien pudiera notar su ausencia. Me sentía como aquellos ladrones de las películas que en medio de la noche se abren paso por la mansión, intentando evadir los sistemas de seguridad. Seguí cuidadosamente la secuencia guardada en mi memoria; hizo clic a la primera. Giré la perilla, abrí la pesada puerta con cierta dificultad, podía sentir su gran peso; por primera vez pude contemplar el contenido de aquella caja misteriosa que desde siempre habia estado ahi sin revelar sus secretos. Me quedé estupefacto al ver su contenido. No lo podía creer. Pensé que necesitaría más tiempo del que tenía en ese momento para poder analizar todo aquello sin ser descubierto, así que me limité a tomar -prestadas- un par de monedas, cerré la caja nuevamente con dificultad y salí corriendo. Era grato saber que en ese momento era, y aun sigo siendo, la única persona que conocia la combinacion además de mi abuela.
Extrañamente, al volver a la bulliciosa plaza con sus puestecitos de comida y chucherías, poco antes de llegar a las tan ansiadas maquinitas, me detuve junto a la fuente que se encuentra justo en medio, motivado por una extraña sensación. Algo llamó mi atención de ese lugar mágico. Ya se me habían quitado las ganas de seguir jugando y no tenía hambre ni para un esquite. En aquel momento me parecía que habían pasado muchos años, décadas, siglos desde la vez que casi me ahogo en ese lugar. En realidad había sucedido tal vez unos cuatro o cinco años atrás. Supongo que cuando se es chico y se ha vivido poco, cada año se siente como una eternidad. Me había subido a la orilla de la fuente; me gustaba caminar a su alrededor bordeando el agua mientras me equilibraba para no caer; cuando me había detenido para observar el brillo de las monedas que yacían en su interior, sentí un empujón y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba sucediendo, el agua ya estaba por encima de mi cabeza. Recordando aquel suceso, parado frente a la fuente, también me pareció haber estado sumergido por una eternidad. Una muchacha que pasaba por el lugar metió las manos, y me sacó del agua de un jalón firme y contundente. Vi su cara, sus manos y su figura fantasmal en medio del pánico, y frío, que sentía.
Aun con el par de monedas en mis bolsillos, y con una ligera sensación de lo ocurrido años atrás, decidí tirar las monedas al agua; era un tributo a los fantasmas de la fuente, a los deseos que se pierden en el olvido, a las esperanzas que se diluyen con el tiempo y que son devoradas por la monotonía de la vida. Pedí un deseo y me hice una promesa.
Hoy, pienso que ese deseo se ha cumplido. Han pasado muchos años desde aquel par de sucesos y a pesar de tantos obstáculos, muchos de ellos inventados y puestos ahí por nosotros mismos, sigo estando yo dentro de mi.
Y la caja fuerte, continúa en el mismo lugar esperando a que alguien más descubra sus secretos.
Me encantaba escaparme por las noches para ir a cenar las enchiladas deliciosas típicas de la región. Las tortillas se bañaban en una sala de chile guajillo que luego doraban en el mismo comal donde había piezas completas de pollo asado, zanahoria, papa y lechuga. Rellenaban las tortillas con la verdura ligeramente frita, para luego ponerles crema, queso y una o dos piezas de pollo. Siempre pedía la porción que tenía una pieza, pues de ésta manera me sobraria dinero para irme a las maquinitas que estaban a unos cuantos metros de distancia dentro de la misma plaza. La tienda era un armazón desarmable pues era parte del mercado ambulante, aun así me sorprendía lo grande que podía llegar a ser y la cantidad de maquinitas que albergaba. Pac-Man, Asteroids, Moon Patrol, Centipede, Jungle Hunt, H.E.R.O., eran mis favoritos. Ya desde ese entonces mi gusto por los videojuegos alcanzaba niveles en los cuales tenía que escabullirme por las tardes-noches para irme a jugar. Todavía no se escuchaban historias de rapto de niños, secuestros, robos con violencia, ni mucho menos el gel antibacterial o la contaminación del aire por gasolina con plomo.
El tiempo pasaba en un abrir y cerrar de ojos. Regresaba a la casa, que por cierto se encontraba justo enfrente, maravillado por esos mundos de fantasía que se manifestaban a través del tubo de rayos catódicos, y aun con el sabor a enchiladas en la boca. Soñaba con crear esos mundos yo mismo, o al menos poder disfrutarlos en casa. Aun motivado por la experiencia, reunía cuanto tiliche hallaba para poder crear una maquinita con mis propias manos. Mecate, cajas y tubos de carton que rescataba antes de ser desechados a la basura, juguetes de madera que compraba en el mercado, y con un poco de creatividad e imaginación, lograba armar una “maquinita”. Aún pasarían algunos años antes de que mis padres pudieran comprarme un Atari 2600.
En aquella casona antigua construida a inicios del siglo 20, en el rincón más alejado al final de un pequeño cuarto semi escondido, en ese laberinto de cuartos, pasillos, escaleras y fantasmas, se encontraba el misterio más grande que mis ojos a esa edad podían admirar. Verla me causaba una curiosidad inconmensurable imaginando los tesoros que ahi podria haber escondidos. Durante años traté de abrir aquella caja fuerte sin ningún éxito, por más que pegara la oreja al frío y grueso metal, intentando escuchar el clic mientras giraba la perilla en distintas direcciones. Un día, extenuado y frustrado le pregunté a mi abuela la combinación de la caja fuerte. Inocentemente, pensando tal vez que un niño de 8 años no podría recordar aquella secuencia extraña de giros en distintas direcciones y números extraños, la mencionó una sola vez, con una sonrisa en la boca al contemplar mi mezcla extraña de desesperación y curiosidad. Cero, dos, dos giros en contra del reloj, cero, ochenta y cinco, regresar a treinta y seis, volver aquí, girar allá, y volver a girar.
Días después agoté mi suministro de monedas de cincuenta pesos con la imagen de la coyolxauhqui; solo me quedaba observar como los demás jugaban, esperando que algún alma caritativa me invitara un juego. No ocurrió. En su lugar, el recuerdo de aquella combinación intrincada y secreta vino a mi mente. Tal vez podría curiosear en su interior; y tomar una que otra moneda. Obviamente tendría que regresarla antes de que alguien pudiera notar su ausencia. Me sentía como aquellos ladrones de las películas que en medio de la noche se abren paso por la mansión, intentando evadir los sistemas de seguridad. Seguí cuidadosamente la secuencia guardada en mi memoria; hizo clic a la primera. Giré la perilla, abrí la pesada puerta con cierta dificultad, podía sentir su gran peso; por primera vez pude contemplar el contenido de aquella caja misteriosa que desde siempre habia estado ahi sin revelar sus secretos. Me quedé estupefacto al ver su contenido. No lo podía creer. Pensé que necesitaría más tiempo del que tenía en ese momento para poder analizar todo aquello sin ser descubierto, así que me limité a tomar -prestadas- un par de monedas, cerré la caja nuevamente con dificultad y salí corriendo. Era grato saber que en ese momento era, y aun sigo siendo, la única persona que conocia la combinacion además de mi abuela.
Extrañamente, al volver a la bulliciosa plaza con sus puestecitos de comida y chucherías, poco antes de llegar a las tan ansiadas maquinitas, me detuve junto a la fuente que se encuentra justo en medio, motivado por una extraña sensación. Algo llamó mi atención de ese lugar mágico. Ya se me habían quitado las ganas de seguir jugando y no tenía hambre ni para un esquite. En aquel momento me parecía que habían pasado muchos años, décadas, siglos desde la vez que casi me ahogo en ese lugar. En realidad había sucedido tal vez unos cuatro o cinco años atrás. Supongo que cuando se es chico y se ha vivido poco, cada año se siente como una eternidad. Me había subido a la orilla de la fuente; me gustaba caminar a su alrededor bordeando el agua mientras me equilibraba para no caer; cuando me había detenido para observar el brillo de las monedas que yacían en su interior, sentí un empujón y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba sucediendo, el agua ya estaba por encima de mi cabeza. Recordando aquel suceso, parado frente a la fuente, también me pareció haber estado sumergido por una eternidad. Una muchacha que pasaba por el lugar metió las manos, y me sacó del agua de un jalón firme y contundente. Vi su cara, sus manos y su figura fantasmal en medio del pánico, y frío, que sentía.
Aun con el par de monedas en mis bolsillos, y con una ligera sensación de lo ocurrido años atrás, decidí tirar las monedas al agua; era un tributo a los fantasmas de la fuente, a los deseos que se pierden en el olvido, a las esperanzas que se diluyen con el tiempo y que son devoradas por la monotonía de la vida. Pedí un deseo y me hice una promesa.
Hoy, pienso que ese deseo se ha cumplido. Han pasado muchos años desde aquel par de sucesos y a pesar de tantos obstáculos, muchos de ellos inventados y puestos ahí por nosotros mismos, sigo estando yo dentro de mi.
Y la caja fuerte, continúa en el mismo lugar esperando a que alguien más descubra sus secretos.
viernes, 24 de enero de 2014
Mas sobre el pensamiento Mágico
“Debes de respetar mis creencias”, me dicen constantemente aquellos que se sienten ofendidos cuando expreso mis ideas. ¿Por qué eso es debatible?, ya lo expuse anteriormente. A veces intentan justificarse diciendo que no piensan igual que aquellos fanáticos locos irracionales, como los que mencionaré más adelante, y que no todos son iguales (lo cual es cierto, algunos son peores), sin embargo todos comparten la misma base, el mismo principio activo, llamenlo “voluntad divina”, “plan superior” o alguna piltrafa “newagera”. Para mi es la falta total del pensamiento crítico, el deseo de permanecer en una burbuja de mentiras; ya sea por adoctrinamiento profundo, flojera de pensar o simple comodidad placibica, es muy complicado cambiar el rumbo del pensamiento hacia la objetividad.
Los más astutos incluso intentan justificar ideas antediluvianas modernizando, adaptando y escogiendo deliberadamente bajo interpretacion, aquellos aspectos que encajen mejor en las corriente modernas. Es muy común escuchar que “El Antiguo Testamento” ya está en desuso y no aplica; que tal o cual versículo debe interpretarse de una u otra forma. Entonces, La Biblia, ¿es o no es La Palabra de Dios?. Claro que no lo és, pero a pesar de contradecirse a sí mismos, los más reacios siguen forzando este concepto para que siga siendo La Palabra, los mas locos la aplican al pie de la letra y los más enfermos la usan para justificar sus más profundas perversiones.
No puedo quedarme callado y cerrar los ojos para no ver lo que ocurre en el mundo; no puedo ser cómplice de una ideología que ha dañado, torturado, discriminado y matado a tantas personas inocentes, y lo sigue haciendo. No puedo quedarme impávido ante las mentes cerradas que de una u otra forma apoyan esta corriente; si, hablo del Cristianismo en todas sus formas. Tal vez tu no discrimines directamente a un gay, mates en nombre de Dios o sobajes a la mujer, pero apoyas a una institución que lo ha hecho; una institución que se ha encargado de difundir un mensaje que ha infectado como virus a la humanidad y llevado la irracionalidad al extremo. Un virus ideológico que mata.
Tal es el caso de Tuxtla, donde ha comenzado una campaña que me horroriza: “No a la legalización de iniciativas de Ley que van en contra de los mandamientos de Dios (aborto, matrimonio gay, legalización de la marihuana, etc)”.
El alcalde Rafael Guiraro, y el pastor Josué Pérez, entre otros, iniciaron una campaña de terror y discriminación, que atenta contra los derechos humanos más fundamentales, donde claramente se ve el mensaje “La paga del pecado es la muerte”; lo más grave de todo es que estos señores tienen puestos de poder considerable. No es lo mismo que un Don Nadie piense de ésta manera, a que un alcalde te diga “si eres gay te vamos a matar”. Y no, no estoy sacando de contexto lo que dice el espectacular. Ahí está muy claro el mensaje cortesía de la comunidad ¿secta? “Jesucristo Esperanza Segura”.
Personas irracionales como éstas (me recuerda al nefasto de Serrano Limón) nos quieren engañar diciendo que una célula es igual a una persona, que una semilla es igual que un árbol, que un pedazo de silicio es lo mismo que una computadora, y que una “chaqueta” es igual a un asesinato en masa, son las que impiden que la mortalidad por abortos mal practicados (en la ilegalidad) siga en niveles alarmantes, en lugar de procurar de espacios accesibles y legales, donde dado el caso, se pueda terminar con un embarazo. No estoy aquí para debatir si un aborto es lo correcto o no, pero creo que cada persona tiene derecho absoluto a decidir sobre su propio cuerpo y nadie más. Y también tiene derecho a decidir a quién amar y poder tener acceso a todos los beneficios que otorga la Ley bajo el contrato de matrimonio, sin importar sexo o raza de los contrayentes.
¿Mandamientos de Dios?. Que estupidez mas grande. Desafortunadamente no es un caso aislado; en varios estados de la República existen casos de persecución en contra de la comunidad gay, lapidados y linchados como sucedia con las “brujas” de antaño. Gente encolerizada y cegada por su falta absoluta de raciocinio, cargada de odio hacia sus congéneres, con antorcha en mano, solo porque van en contra de la Palabra. La ignorancia en todo su esplendor. Como es el caso de Adriana Manzanares, del pueblo El Camalote; una mujer que cometió el “pecado” de embarazarse de otro hombre mientras su esposo se fue de migrante al país del norte y fue humillada, escupida, golpeada y sobajada por su propio padre y la gente del pueblo cuando se enteraron, por haber deshonrado a la familia.
Si perdió al bebé, o murio después de nacer, no tiene importancia. Lo que sucedió o haya decidido hacer la mujer, no fue si no producto del miedo y la propia ignorancia persistente aun en pueblos abandonados por la civilización, una profunda falta de formación y educación de la cual ella no es responsable. Aunque esto pudo haber pasado también en cualquier metrópoli moderna. La justicia no fue equitativa para ella y su amante, a pesar de haber enterrado juntos al niño, y haber tenido un amorío por mutuo acuerdo, el salió librado (o por lo menos la nota no aclara si él fue humillado también, ya no digamos encarcelado), mientras que ella condenada a 27 años en prisión, ademas de ser víctima de golpizas y humillaciones.
¿Aún piensas que una ideología no puede hacer daño a nadie? La manipulación mental puede llegar a casos verdaderamente escalofriantes y aterradores, como en la secta “Children of God” donde este degenerado y pederasta líder del culto, David Berg, organizó orgías masivas con sus seguidores y violó a un incontable número de niños durante años. Todo bajo el abrigo de Dios, diciendo (cito textual) “el sexo entre adultos y niños son la más grande muestra de amor” y “Dios desea que todos seamos (en conjunto) parte de la experiencia sexual”.
Aqui una parte narrada por Celeste Jones, una mujer que fue víctima de la secta desde que tenía 3 años de edad:
“Fue una abuso horrible en mi cuerpo preadolescente, pero tenía que soportarlo; era impotente para evitarlo. Ahora, cuando recuerdo las cosas terribles que me hicieron, me doy cuenta que mi padre pudo haber hecho algo para detenerlo, pero no lo hizo...
...Una noche, un hombre calvo y chaparro llamado Eman, llegó a mi cuarto. Simplemente no podía soportar la idea de tener sexo con él, así que corrí con la única persona que crei podría ayudarme, mi maestra Sally. -El es horrible y asqueroso- le dije. -Querida, algunas veces puede ser difícil ‘compartir’- me dijo, -pero Dios te dará la fuerza para hacerlo. ¿Por qué no rezamos juntas?.”
Me revuelve el estomago solo pensar en ésta situación. No me cabe en la cabeza. ¿Cómo es posible que los propios padres estén de acuerdo en someter a sus hijos a este tipo de abusos fisicos y psicologicos, todo bajo la idea de que es la voluntad de Dios? Es un daño inhumano e irreversible al que fueron sometidos niños con el consentimiento de las únicas personas que se supone deberían dar la vida para protegerlos. Es un pensamiento que sencillamente no logro entender bajo ninguna circunstancia y me produce un asco indescriptible. Es el mismo principio que los católicos, cristianos, protestantes, etc. aplican en sus vidas diarias: “es La Palabra de Dios”. Repito, tal vez nunca lleguemos a conocer (o saber) de alguien que viole niños en la Iglesia, pero ambos comparten de raíz la misma ideología, el mismo “principio activo” irracional, y es por eso que no puedo estar de acuerdo con apoyar ninguna corriente ideológica basada en la superstición.
La religión, no es muy diferente a otras corrientes del pensamiento, que irónicamente, carecen precisamente de eso: pensamiento (objetivo, científico y racional). La lista es larga, por mencionar a algunos: chamanes, astrólogos, veganos, animalistas, ecologistas, etc. Es muy tentador pensar que nos podemos curar de un cáncer con el poder de la mente, que no necesitamos tratamiento y que rezar es más que suficiente; que existen malvadas corporaciones que someten a los animales a un indescriptible sufrimiento para crear sus productos. Pero también es muy peligroso y potencialmente mortal.
Se sabe de países que con una gran necesidad alimenticia, han rechazado productos transgénicos, por considerarlos “peligrosos”. Cuando la realidad es que la modificación genética en alimentos está pensada para facilitar la producción, reduciendo los costos para hacer accesible el alimento a más personas en lugares donde de otra forma sería imposible. Y que su consumo está aprobado y regulado bajo estrictas normas de organismos de regulación como la FDA. Por ejemplo, se puede diseñar una semilla que necesite menos agua, que aguante más calor o frío, o sea inmune a ciertos organismos parasitarios, facilitando y aumentando así su producción. Ponerlo accesible al mundo, vamos.
Quienes los rechazan, se escudan en que no es natural, sin saber (o ignorando deliberadamente) que la mutación genética es una aspecto común y fundamental de la naturaleza que ha ocurrido durante toda la vida de las especies del planeta; que diariamente consumimos ADN animal y vegetal que se digiere en nuestro estomago, y que toda “prueba” del daño a la salud por transgénicos es el producto de fuentes poco confiables que buscan difundir el pánico y promover la ignorancia. También es el resultado de las corrientes nuevas de pensamiento que tanto se han puesto de moda, que nos quieren vender la idea de volver a lo “natural”, cuando no existe ningún estudio que demuestre que un tomate “natural” tenga mayores beneficios que uno cosechado por los métodos convencionales, y que ademas cuesta 5 veces mas.
Pero los hay, aquellos que llevan su odio irracional al extremo, ignorantes, a veces simplemente estupidos, que de haber vivido hace algunos siglos, estaría en primera fila con su antorcha exigiendo la quema de brujas.
Gente deshumanizada que disfraza su misantropía con amor a los animales. Es el caso de Caterina Simonsen, una chica de 25 años que recientemente celebró su cumpleaños agradeciendo un año mas de vida, gracias a los médicos e investigadores que hicieron posible desarrollar medicamentos mediante experimentación con animales, para prolongarle la vida. De no haber recibido estos tratamientos, no hubiera llegado a los 10 años.
Ella publicó en su muro de ‘Facebook’ un mensaje apoyando este tipo de investigación, agradeciendo el poder seguir con vida, y poder llevar una vida relativamente normal. Despues de eso fue objeto de una campaña de odio; le decían que “la vida de una rata vale más que la tuya”, “si hubieras muerto de niña, a nadie le habría importado”, “por mi muerte mañana, no sacrificaria a mi pez dorado por ti”, entre muchas otros insultos y 30 amenazas de muerte. El hospital donde es atendida, temia que algun loco realmente intentara hacerle daño.
Me aterra pensar que existe gente así; individuos que, digamos, en una emergencia, ¿no sabrían si salvar a un niño o a un gato?. ¿Que harian estas personas si tuvieran a un familiar, o a un hijo enfermo que requiera medicamos para, literalmente, no morir?, ¿lo dejarian morir porque para ellos vale más la vida de una rata?. Que sencillo es proclamar “amor” a los animales cuando no se está en posicion de Caterina. No digo que los animales no deban ser tratados con respeto, pero nos guste o no, estamos vivos gracias a muchos medicamentos que no hubieran sido posibles sin la experimentación con animales.
Gracias a ello tenemos tratamientos para: Cáncer de pecho, Leucemia (infantil), Leucemia Mieloide Crónica, Cáncer de Pulmón, VIH, Enfermedades del Corazón (Estatinas para controlar niveles del colesterol), Diabetes, Parkinson, Hepatitis, Defectos de Nacimiento (uso de Ácido Fólico, Nacimientos prematuros), Epilepsia, Daños de Columna, Fibrosis Quística, etc. solo por mencionar algunos.
Todos conocemos a alguien, o tenemos algún familiar cercano (o uno mismo) que se beneficia (¿vive?) gracias a los tratamientos existentes para estas u otras enfermedades, incluidos esos irracionales y deshumanizados individuos que amenazaron de muerte a Caternia, y todos aquellos integrantes de organismos como PETA.
¿Si tu hij@ tuviera leucemia, lo privarias de un tratamiento adecuado, reduciendo drásticamente sus probabilidades de sobrevivir, solo porque los medicamentos son el resultado de la experimentación animal? Mientras no existan mejores métodos para estudiar el efecto de los medicamentos en seres vivos, tendremos que aceptar el hecho de que gracias a estos experimentos, se han salvado la vidas de muchas personas y de aquellos a quien queremos; que los arranques viscerales e irracionales de los autoproclamados -protectores de animales- no hacen si no sumergirnos en el oscurantismo, y que los estudios y progreso que nos dá la ciencia, la medicina, biología, química, etc. son el camino para mejorar nuestro estilo de vida procurando otorgarnos mejor salud, mejor alimentación, y en general una mejor calidad de vida.
Las charlatanerias del Newage que nos quieren vender la idea de curas milagrosas y “naturales”, sectas que abusan de la necesidad de creer de incautos e ignorantes, novofobos irracionales que rechazan el progreso, conservacionistas conspiranoicos, religiosos apretados y miedosos como simios ante un relámpago y en general toda idea basada en la superstición, suposición, miedo, ignorancia y falta de evidencia, es potencialmente mortal.
No puedo sentirme identificado bajo ninguna circunstancia, con quien deja morir a un ser querido, ya no digamos a un congénere, directa o indirectamente, por su arraigo irracional a ideas mágicas, que prefiera rezar a luchar con la enfermedad con tratamientos adecuados, que estúpidamente se proclame en contra de los transgénicos, o con los misántropos animalistas cegados por el odio que se manifiestan en contra de la investigación científica, por mencionar algunos ejemplos.
Ojalá todos podamos razonar objetivamente con el tiempo, no hacerlo puede ser muy peligroso.
Los más astutos incluso intentan justificar ideas antediluvianas modernizando, adaptando y escogiendo deliberadamente bajo interpretacion, aquellos aspectos que encajen mejor en las corriente modernas. Es muy común escuchar que “El Antiguo Testamento” ya está en desuso y no aplica; que tal o cual versículo debe interpretarse de una u otra forma. Entonces, La Biblia, ¿es o no es La Palabra de Dios?. Claro que no lo és, pero a pesar de contradecirse a sí mismos, los más reacios siguen forzando este concepto para que siga siendo La Palabra, los mas locos la aplican al pie de la letra y los más enfermos la usan para justificar sus más profundas perversiones.
No puedo quedarme callado y cerrar los ojos para no ver lo que ocurre en el mundo; no puedo ser cómplice de una ideología que ha dañado, torturado, discriminado y matado a tantas personas inocentes, y lo sigue haciendo. No puedo quedarme impávido ante las mentes cerradas que de una u otra forma apoyan esta corriente; si, hablo del Cristianismo en todas sus formas. Tal vez tu no discrimines directamente a un gay, mates en nombre de Dios o sobajes a la mujer, pero apoyas a una institución que lo ha hecho; una institución que se ha encargado de difundir un mensaje que ha infectado como virus a la humanidad y llevado la irracionalidad al extremo. Un virus ideológico que mata.
Tal es el caso de Tuxtla, donde ha comenzado una campaña que me horroriza: “No a la legalización de iniciativas de Ley que van en contra de los mandamientos de Dios (aborto, matrimonio gay, legalización de la marihuana, etc)”.
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| [Edil de municipio paupérrimo financia campaña contra uniones gay] |
El alcalde Rafael Guiraro, y el pastor Josué Pérez, entre otros, iniciaron una campaña de terror y discriminación, que atenta contra los derechos humanos más fundamentales, donde claramente se ve el mensaje “La paga del pecado es la muerte”; lo más grave de todo es que estos señores tienen puestos de poder considerable. No es lo mismo que un Don Nadie piense de ésta manera, a que un alcalde te diga “si eres gay te vamos a matar”. Y no, no estoy sacando de contexto lo que dice el espectacular. Ahí está muy claro el mensaje cortesía de la comunidad ¿secta? “Jesucristo Esperanza Segura”.
Personas irracionales como éstas (me recuerda al nefasto de Serrano Limón) nos quieren engañar diciendo que una célula es igual a una persona, que una semilla es igual que un árbol, que un pedazo de silicio es lo mismo que una computadora, y que una “chaqueta” es igual a un asesinato en masa, son las que impiden que la mortalidad por abortos mal practicados (en la ilegalidad) siga en niveles alarmantes, en lugar de procurar de espacios accesibles y legales, donde dado el caso, se pueda terminar con un embarazo. No estoy aquí para debatir si un aborto es lo correcto o no, pero creo que cada persona tiene derecho absoluto a decidir sobre su propio cuerpo y nadie más. Y también tiene derecho a decidir a quién amar y poder tener acceso a todos los beneficios que otorga la Ley bajo el contrato de matrimonio, sin importar sexo o raza de los contrayentes.
¿Mandamientos de Dios?. Que estupidez mas grande. Desafortunadamente no es un caso aislado; en varios estados de la República existen casos de persecución en contra de la comunidad gay, lapidados y linchados como sucedia con las “brujas” de antaño. Gente encolerizada y cegada por su falta absoluta de raciocinio, cargada de odio hacia sus congéneres, con antorcha en mano, solo porque van en contra de la Palabra. La ignorancia en todo su esplendor. Como es el caso de Adriana Manzanares, del pueblo El Camalote; una mujer que cometió el “pecado” de embarazarse de otro hombre mientras su esposo se fue de migrante al país del norte y fue humillada, escupida, golpeada y sobajada por su propio padre y la gente del pueblo cuando se enteraron, por haber deshonrado a la familia.
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| [Una turba la condena: 'asesina e infiel'] |
Si perdió al bebé, o murio después de nacer, no tiene importancia. Lo que sucedió o haya decidido hacer la mujer, no fue si no producto del miedo y la propia ignorancia persistente aun en pueblos abandonados por la civilización, una profunda falta de formación y educación de la cual ella no es responsable. Aunque esto pudo haber pasado también en cualquier metrópoli moderna. La justicia no fue equitativa para ella y su amante, a pesar de haber enterrado juntos al niño, y haber tenido un amorío por mutuo acuerdo, el salió librado (o por lo menos la nota no aclara si él fue humillado también, ya no digamos encarcelado), mientras que ella condenada a 27 años en prisión, ademas de ser víctima de golpizas y humillaciones.
¿Aún piensas que una ideología no puede hacer daño a nadie? La manipulación mental puede llegar a casos verdaderamente escalofriantes y aterradores, como en la secta “Children of God” donde este degenerado y pederasta líder del culto, David Berg, organizó orgías masivas con sus seguidores y violó a un incontable número de niños durante años. Todo bajo el abrigo de Dios, diciendo (cito textual) “el sexo entre adultos y niños son la más grande muestra de amor” y “Dios desea que todos seamos (en conjunto) parte de la experiencia sexual”.
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| [Enslaved by the cult of sex...for 25 years] |
Aqui una parte narrada por Celeste Jones, una mujer que fue víctima de la secta desde que tenía 3 años de edad:
“Fue una abuso horrible en mi cuerpo preadolescente, pero tenía que soportarlo; era impotente para evitarlo. Ahora, cuando recuerdo las cosas terribles que me hicieron, me doy cuenta que mi padre pudo haber hecho algo para detenerlo, pero no lo hizo...
...Una noche, un hombre calvo y chaparro llamado Eman, llegó a mi cuarto. Simplemente no podía soportar la idea de tener sexo con él, así que corrí con la única persona que crei podría ayudarme, mi maestra Sally. -El es horrible y asqueroso- le dije. -Querida, algunas veces puede ser difícil ‘compartir’- me dijo, -pero Dios te dará la fuerza para hacerlo. ¿Por qué no rezamos juntas?.”
Me revuelve el estomago solo pensar en ésta situación. No me cabe en la cabeza. ¿Cómo es posible que los propios padres estén de acuerdo en someter a sus hijos a este tipo de abusos fisicos y psicologicos, todo bajo la idea de que es la voluntad de Dios? Es un daño inhumano e irreversible al que fueron sometidos niños con el consentimiento de las únicas personas que se supone deberían dar la vida para protegerlos. Es un pensamiento que sencillamente no logro entender bajo ninguna circunstancia y me produce un asco indescriptible. Es el mismo principio que los católicos, cristianos, protestantes, etc. aplican en sus vidas diarias: “es La Palabra de Dios”. Repito, tal vez nunca lleguemos a conocer (o saber) de alguien que viole niños en la Iglesia, pero ambos comparten de raíz la misma ideología, el mismo “principio activo” irracional, y es por eso que no puedo estar de acuerdo con apoyar ninguna corriente ideológica basada en la superstición.
La religión, no es muy diferente a otras corrientes del pensamiento, que irónicamente, carecen precisamente de eso: pensamiento (objetivo, científico y racional). La lista es larga, por mencionar a algunos: chamanes, astrólogos, veganos, animalistas, ecologistas, etc. Es muy tentador pensar que nos podemos curar de un cáncer con el poder de la mente, que no necesitamos tratamiento y que rezar es más que suficiente; que existen malvadas corporaciones que someten a los animales a un indescriptible sufrimiento para crear sus productos. Pero también es muy peligroso y potencialmente mortal.
Se sabe de países que con una gran necesidad alimenticia, han rechazado productos transgénicos, por considerarlos “peligrosos”. Cuando la realidad es que la modificación genética en alimentos está pensada para facilitar la producción, reduciendo los costos para hacer accesible el alimento a más personas en lugares donde de otra forma sería imposible. Y que su consumo está aprobado y regulado bajo estrictas normas de organismos de regulación como la FDA. Por ejemplo, se puede diseñar una semilla que necesite menos agua, que aguante más calor o frío, o sea inmune a ciertos organismos parasitarios, facilitando y aumentando así su producción. Ponerlo accesible al mundo, vamos.
Quienes los rechazan, se escudan en que no es natural, sin saber (o ignorando deliberadamente) que la mutación genética es una aspecto común y fundamental de la naturaleza que ha ocurrido durante toda la vida de las especies del planeta; que diariamente consumimos ADN animal y vegetal que se digiere en nuestro estomago, y que toda “prueba” del daño a la salud por transgénicos es el producto de fuentes poco confiables que buscan difundir el pánico y promover la ignorancia. También es el resultado de las corrientes nuevas de pensamiento que tanto se han puesto de moda, que nos quieren vender la idea de volver a lo “natural”, cuando no existe ningún estudio que demuestre que un tomate “natural” tenga mayores beneficios que uno cosechado por los métodos convencionales, y que ademas cuesta 5 veces mas.
Pero los hay, aquellos que llevan su odio irracional al extremo, ignorantes, a veces simplemente estupidos, que de haber vivido hace algunos siglos, estaría en primera fila con su antorcha exigiendo la quema de brujas.
Gente deshumanizada que disfraza su misantropía con amor a los animales. Es el caso de Caterina Simonsen, una chica de 25 años que recientemente celebró su cumpleaños agradeciendo un año mas de vida, gracias a los médicos e investigadores que hicieron posible desarrollar medicamentos mediante experimentación con animales, para prolongarle la vida. De no haber recibido estos tratamientos, no hubiera llegado a los 10 años.
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| [Italian student defends animal testing on TV after online backlash] |
Ella publicó en su muro de ‘Facebook’ un mensaje apoyando este tipo de investigación, agradeciendo el poder seguir con vida, y poder llevar una vida relativamente normal. Despues de eso fue objeto de una campaña de odio; le decían que “la vida de una rata vale más que la tuya”, “si hubieras muerto de niña, a nadie le habría importado”, “por mi muerte mañana, no sacrificaria a mi pez dorado por ti”, entre muchas otros insultos y 30 amenazas de muerte. El hospital donde es atendida, temia que algun loco realmente intentara hacerle daño.
Me aterra pensar que existe gente así; individuos que, digamos, en una emergencia, ¿no sabrían si salvar a un niño o a un gato?. ¿Que harian estas personas si tuvieran a un familiar, o a un hijo enfermo que requiera medicamos para, literalmente, no morir?, ¿lo dejarian morir porque para ellos vale más la vida de una rata?. Que sencillo es proclamar “amor” a los animales cuando no se está en posicion de Caterina. No digo que los animales no deban ser tratados con respeto, pero nos guste o no, estamos vivos gracias a muchos medicamentos que no hubieran sido posibles sin la experimentación con animales.
Gracias a ello tenemos tratamientos para: Cáncer de pecho, Leucemia (infantil), Leucemia Mieloide Crónica, Cáncer de Pulmón, VIH, Enfermedades del Corazón (Estatinas para controlar niveles del colesterol), Diabetes, Parkinson, Hepatitis, Defectos de Nacimiento (uso de Ácido Fólico, Nacimientos prematuros), Epilepsia, Daños de Columna, Fibrosis Quística, etc. solo por mencionar algunos.
Todos conocemos a alguien, o tenemos algún familiar cercano (o uno mismo) que se beneficia (¿vive?) gracias a los tratamientos existentes para estas u otras enfermedades, incluidos esos irracionales y deshumanizados individuos que amenazaron de muerte a Caternia, y todos aquellos integrantes de organismos como PETA.
¿Si tu hij@ tuviera leucemia, lo privarias de un tratamiento adecuado, reduciendo drásticamente sus probabilidades de sobrevivir, solo porque los medicamentos son el resultado de la experimentación animal? Mientras no existan mejores métodos para estudiar el efecto de los medicamentos en seres vivos, tendremos que aceptar el hecho de que gracias a estos experimentos, se han salvado la vidas de muchas personas y de aquellos a quien queremos; que los arranques viscerales e irracionales de los autoproclamados -protectores de animales- no hacen si no sumergirnos en el oscurantismo, y que los estudios y progreso que nos dá la ciencia, la medicina, biología, química, etc. son el camino para mejorar nuestro estilo de vida procurando otorgarnos mejor salud, mejor alimentación, y en general una mejor calidad de vida.
Las charlatanerias del Newage que nos quieren vender la idea de curas milagrosas y “naturales”, sectas que abusan de la necesidad de creer de incautos e ignorantes, novofobos irracionales que rechazan el progreso, conservacionistas conspiranoicos, religiosos apretados y miedosos como simios ante un relámpago y en general toda idea basada en la superstición, suposición, miedo, ignorancia y falta de evidencia, es potencialmente mortal.
No puedo sentirme identificado bajo ninguna circunstancia, con quien deja morir a un ser querido, ya no digamos a un congénere, directa o indirectamente, por su arraigo irracional a ideas mágicas, que prefiera rezar a luchar con la enfermedad con tratamientos adecuados, que estúpidamente se proclame en contra de los transgénicos, o con los misántropos animalistas cegados por el odio que se manifiestan en contra de la investigación científica, por mencionar algunos ejemplos.
Ojalá todos podamos razonar objetivamente con el tiempo, no hacerlo puede ser muy peligroso.
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martes, 26 de marzo de 2013
Pensamiento mágico, irracionalidad y religión
Frecuentemente escucho o leo comentarios acerca de la validez de toda opinión en un debate. Que deberíamos respetar cada punto de vista y tomar todos los diferentes acercamientos a un problema como aspectos igualmente válidos. Específicamente hablando de religión, me veo con frecuencia cuestionado y criticado por mi aparente ateísmo, donde se me culpa de no respetar a las personas que tienen dichas creencias, simplemente por cuestionar su credibilidad.
Antes de continuar, he de aclarar que no estoy peleado con llevar una vida espiritual cuya búsqueda sea motivada por encontrar la paz interior y un equilibrio interno que nos permita vivir lo más sanamente posible, física y mentalmente. Con lo que estoy en total desacuerdo es con la irracionalidad cómoda, la estupidez, el fanatismo y las personas que se aprovechan de los ignorantes y necesitados para su beneficio económico, que bajo engaños venden desde milagros para quitarse “el mal de ojo” o curarse de cáncer, hasta un “boleto/paquete” todo incluido con parada directa al cielo por hincarse ante un padrecito y, dar el diezmo (sin limosna no hay paraíso).
Si eres de los que se niegan a poner en duda sus creencias porque ”están bien fundamentadas”, piensalo dos veces, ya que seguramente estas en una prisión mental de ideas, miedos, inseguridades, remordimientos, culpas o dentro de la complacencia placibica de la irracionalidad cómoda, que lejos de facilitar la vida, te impiden ver el verdadero propósito de la existencia, ¿ser feliz?; y si siguiendo reglas irracionales crees ser feliz, reconsidera, talvez no tengas otra vida.
Antes de continuar, he de aclarar que no estoy peleado con llevar una vida espiritual cuya búsqueda sea motivada por encontrar la paz interior y un equilibrio interno que nos permita vivir lo más sanamente posible, física y mentalmente. Con lo que estoy en total desacuerdo es con la irracionalidad cómoda, la estupidez, el fanatismo y las personas que se aprovechan de los ignorantes y necesitados para su beneficio económico, que bajo engaños venden desde milagros para quitarse “el mal de ojo” o curarse de cáncer, hasta un “boleto/paquete” todo incluido con parada directa al cielo por hincarse ante un padrecito y, dar el diezmo (sin limosna no hay paraíso).
Y la cosa no seria TAN TAN grave si las consecuencias de dichas acciones se quedaran únicamente en quitarle el dinero a la gente bajo engaños. No, las consecuencias van mucho más allá del robo vil y descarado, de lo cual hablaré un poco más adelante.
Me he topado con personas que se sienten particularmente agraviadas porque según ellos no soy equitativo, al desechar sus argumentos por no considerarlos igualmente válidos como otro punto de vista que trate darle un sentido a lo que no entendemos del todo, ya sea por ignorancia o ceguera mental. En temas cualitativos donde la subjetividad es parte fundamental del hecho a discutir, cualquier punto de vista es valido, por ejemplo, se puede debatir por qué la habitación debe pintarse de verde y no de azul, y sin entrar en aspectos de la psicología del color, cualquier color es válido; verde, amarillo, rosa chillón, dependiendo del gusto de cada quién. Hay equidad de opiniones, que pueden ser contrarias unas de otras pero todas tienen el mismo valor.
Lo mismo NO puede aplicarse a aspectos medibles y comprobables, y al hacerlo, es la base fundamental (y erronea) de debate entre creyentes y no creyentes. El que las personas de fé, pretendan dar el mismo valor a una creencia subjetiva (y la mayoría de las veces irracional) que a aspectos científicos perfectamente comprobables. Me explico: El que una persona crea que la Tierra es plana y se encuentra suspendida sobre cuatro pilares que descansan sobre cuatro elefantes parados sobre una tortuga gigante, que a su vez flota en un océano infinito, no es una opinión igualmente válida, a la cual se le deba dar el mismo valor y peso, que al conocimiento que se tiene sobre una tierra (casi) redonda, que gira alrededor de una estrella en un periodo de (casi) 365 días, y que éste a su vez es el centro del sistema solar.
No es posible poner como iguales ambas afirmaciones, ni se les puede dar el mismo valor. Es más, ni siquiera son debatibles entre sí. Una es producto de la imaginación, carente de todo sustento más allá de la imaginación, y el segundo está perfectamente demostrado bajo un estricto escrutinio de observación, reproducción y hasta predicción (Newton, Kepler). Y aún así, sí la ciencia se equivocara y encontrase evidencias de que somos el centro del universo o que la Tierra es plana, está abierta en todo momento a reconocer su error y hacerlo público. Lo mismo no se puede decir de las creencias basadas en la irracionalidad y el misticismo. Y una creencia como la “aparición” de la virgen en una rebanada de pan, no merece ser tratada sin sarcasmo ni ser tomada en serio.
Por esta razón no puedo estar de acuerdo en tomar como válido todo punto de vista y respetarlo, ni mucho menos que se me exiga. Como dijo Mauricio Schwarz: “El valor que una persona le dé subjetivamente a sus creencias irracionales no tiene por qué normar mi forma de actuar, de hablar, o mi crítica y difusión de los datos de la realidad”.
Hago mención de esto, no solamente porque me molesta que se me prejuzgue de satánico por poner en duda la gran faramalla de creencias religiosas que impera nuestra sociedad, sino también, porque el que las instituciones religiosas pretendan introducir sus ideas y que sean tratadas y respetadas al mismo nivel que la ciencia, son la causa y origen de muchos de los problemas que nos tienen sumergidos en la ignorancia, la falta de progreso y el odio entre grupos antagónicos (Franja de Gaza). No es posible que desde los niveles más básicos de educación se empiecen a introducir ideas de origen religioso para explicar cosas tan básicas como el origen de la vida, y darles el mismo valor y veracidad que la teoría de la evolución, por ejemplo.
Es un problema muy serio que ha llegado incluso a la exigencia de grupos radicales ante el estado para que se enseñen estas ideas en la escuela (Intelligent Design), como si tuvieran el mismo peso y valor que un hecho científico. Ya no se diga en México donde por defecto, introducen la religión en casi todas las escuelas privadas. No me encuentro peleado con la idea de que se enseñe religión en las escuelas, siempre y cuando se le dé el peso, valor y credibilidad que se merece, enseñándoles a los niños a pensar por sí mismos dándoles las herramientas para que decidan con objetividad, no a base de imposición y miedo “si pecas te vas al infierno eternamente”.
Hacerle esto a los pequeños, también es el origen a que de grandes sean propensos a caer en otros engaños: la lectura de cartas, el horóscopo, el tarot, y sean víctimas de estafadores que intentan vendernos curas milagrosas del New Age (Ramtha) que más que beneficiarnos, podrían poner en verdadero riesgo nuestra salud al evitar métodos convencionales de la medicina. Dicho de otra manera, nos moldean desde pequeños para creer en fantasías, y... está bien hasta cierto punto; la infancia es para darle rienda suelta a la imaginación, creer en el ratón de los dientes, los Reyes Magos; pero tan ridículo es ver a un adulto poniendo su diente bajo la almohada para ver si recibe dinero, como aquel que cree que la Biblia fue escrita por Dios o que Cristo resucitó y se fue volando al cielo.
Pensar de ésta manera da pie a la intolerancia: ven antinatural el homosexualismo y el sexo fuera del “sagrado” matrimonio, discriminan a la mujer (¿cuando han visto una mujer “Sacerdote” en la iglesia católica?), promueven el racismo, el odio y la discriminación (KKK), ven sucio y pecaminoso el cuerpo, pero se les hace perfectamente normal mostrar un mediatismo brutal de un hombre clavado salvajemente, y herido hasta la muerte.
Estas personas podrían criticar el oscurantismo del pasado, la quema de brujas y la creencia antigua de demonios y seres fantásticos (aunque muchos contemporáneos aun creen en ellos), sin darse cuenta que se encuentran sumergidos en creencias igualmente sin sentido. A su vez, este mismo concepto ha evolucionado para adaptarse a la era moderna: las alineaciones de energía cuántica, medicina alternativa, homeopatía, limpias, curación por medio de campos magnéticos, lectura de café o en seres imaginarios a los cuales, si se les reza (dicen), abogarán por nosotros. Se le llama irracionalidad cómoda: Es mejor creer que si se le reza a un Dios, éste evitará que el avión en el que viajamos vaya a estrellarse, obtendremos el trabajo, o un amigo enfermo o accidentado se curará. En otras palabras, es más cómodo y reconfortante no hacer nada (pensando que se hace), que realmente hacer algo útil cuando esté en nuestras manos.
Lo cual nos lleva a otra contradicción: ¿Por qué a muchos, les agrada el sufrimiento mental y a veces físico en pro de una deidad divina? Por mencionar solo algunas: peregrinaciones largas con los pies descalzos, antorchistas, vigilia, azotes, representaciones de la crucifixión (Iztapalapa), etc. Simplemente no tiene sentido, y es un tema que la psicología podría explicar mejor. ¿De alguna forma creen que el sufrimiento los purga de sus pecados pasados tal vez? o ¿es un tributo que nos pide Dios, tal como los Aztecas ofrecían el corazón a sus Dioses? Si éste fuera el caso, tampoco tiene sentido. De existir Dios (cosa que no niego ni afirmo), estoy seguro que no pediría iglesias, rezos, misas, religión ni nada de las tonterías que la humanidad ha realizado durante toda su existencia, pero ese es otro tema.
La religión, es probablemente, un mal necesario. Sin ella, miles no encontrarían la paz que tanto se necesita en momentos difíciles, ni la reconfortante idea de sentirse bajo el abrigo del “Padre”. Tal vez sin ella, personas que no valen mucho, serían incluso, peores de lo que son; no lo sé. Y bien aplicada (si tal cosa existe), debería ser algo que nos proporcione libertad emocional e interna, paz, respeto e igualdad mutua con nosotros mismos y la vida en el planeta, y no el origen de guerras santas, odios raciales y lapidaciones humanas (aunque quienes las realizan, probablemente las harían de todas formas bajo cualquier otro pretexto).
La libertad, va más allá de lo físico (aunque no quisiera estar en una cárcel Iraquí); existen prisiones para la mente cuyo origen es precisamente lo que intento explicar, el pensamiento mágico e irracional cuya objetación es prácticamente imposible, pues quienes lo profesan prefieren mantenerse en su burbuja de comodidad, a enfrentar la realidad tal y como es, lo cual de por sí es complicado por el problema de “percepción”, más aún si le agregamos “layers” de fé, donde creer “porque sí” es la norma, tomando como sustento creencias e ideas concebidas cuando la humanidad creía que la Tierra era plana, viviendo con miedo a cuestionar y pensar objetivamente, y pretendiendo otorgar validez a ideas que tienen la misma credibilidad que una historia de Jaime Mausan. Francamente, yo pondría en tela de juicio la estabilidad mental de un adulto que se tome en serio algo como el pecado original por ejemplo.
¿Se es libre siguiendo las reglas al pie de la letra (como los más fundamentalistas) de un libro (la Biblia) escrita por HOMBRES en una época con un conocimiento muy limitado del universo, de alta represión, ignorancia y miedo?. No digo que sea malo leer la Biblia, si no tomarse literalmente las escrituras como si no fueran susceptibles a errores, y si a eso agregamos tantas interpretaciones, como personas que la leen, surgen las incontables historias de crueldad y tristeza que suceden incluso hoy en dia. Es como tomar escritos de ciencia ficción escritos por Ron Hubbard y tomarlos como base para una religión llamada Cienciología. La falta de libertad se materializa cuando se intentan seguir reglas sin un sentido lógico y sustentable basadas en la fé. Mejor, vive haciendo el bien, acorde a tus propios ideales y valores sin tener la omnipresente idea de una recompensa o un castigo eternos. La única vida que existe es la que tienes hoy, aqui y ahora.
Si eres de los que se niegan a poner en duda sus creencias porque ”están bien fundamentadas”, piensalo dos veces, ya que seguramente estas en una prisión mental de ideas, miedos, inseguridades, remordimientos, culpas o dentro de la complacencia placibica de la irracionalidad cómoda, que lejos de facilitar la vida, te impiden ver el verdadero propósito de la existencia, ¿ser feliz?; y si siguiendo reglas irracionales crees ser feliz, reconsidera, talvez no tengas otra vida.
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miércoles, 5 de diciembre de 2012
Un día en FaceBook
Uno, dos, cincos notificaciones nuevas, entre más encuentre mejor. Revisaré cada una de ellas con especial deleite en espera de encontrar un comentario o un like ante la prominente proliferación de mensajes basura. Pero primero lo primero.
Comenzaré escribiendo mensajes cuyo contenido deje abierta la puerta de la especulación, con el unico proposito de hacerme el interesante. Ésto llenará mi bandeja con mensajes de preocupación, consternación, duda o cualquier otra muestra de solidaridad o afecto; pero no importa, la idea es llamar la atención y llenar ese vacío interno. Llenar de regocijo mi ego ante la avalancha del contador en rojo que aumenta ante cada publicación. Probablemente ponga “Se termino”, “No, otra vez no”, “Hoy es el dia”, o cualquier comentario ambiguo de libre interpretación que llame la atención. El contenido no importa si se cumple el propósito.
Subiré fotos donde me encuentrecon un escote muy profundo y minifalda, con muchachas lindas, de cachetito, abrazados, en bola. Es irrelevante si las conocí en una borrachera y únicamente posaron para la foto siendo perfectas desconocidas, si son conocidas de conocidas que accedieron a inmortalizar el momento de la reunión, o si son viejas amigas. La idea es dejar abierta la posibilidad de que mis queridos cyber amigos especulen sobre la linda chica que posa con cara de pato a mi lado. Siempre habrá quien piense “cuanto pegue tiene éste cabron”. Si yo mismo tomo la foto estirando el brazo para alejar la cámara de nosotros, mucho mejor, ya que el resultado será más efectivo. No olvidaré poner mi mirada penetrante con ceja levantada.
Para hacerme el interesante, llenaré mi muro con videos musicales, que nadie, o muy pocos verán. Es indiferente si son canciones que ya tienen en mp3 y las puedan escuchar con mejor calidad en sus reproductores, el hecho de escucharlas en mi espacio, de alguna forma creará una ilusión de transferencia subliminal hacia el espectador, donde si la rola es chida, su subconsciente les dirá que soy chido tambien.
Después hablaré de Dios, mandaré bendiciones al mundo, pondré una frase religiosa que ponga a Jesús como nuestro salvador, o subiré una fotografía o imagen con algún texto profundo. Esto me hará olvidar por un momento mi doble moral y apartará de mi mente el hecho de que cotidianamente no me comporto acorde a lo que profeso. Ser un culero y arrepentirme al final, está a toda madre. Me auto engañaré pensando que este tipo de acciones ayudan de algún modo. Si alguien está pasando por una situación difícil, no mal gastaré mi tiempo en pensar algo que realmente sea de utilidad para ayudarlo a resolver su problema, ni mucho menos me tomaré la molestia de llamarlo o ir a verlo para ver en qué puedo ayudar, no. Mejor me quitaré la culpa de no hacer algo útil, y le diré que voy a rezar por él o lo engañaré diciendo que Dios o Jesus lo van a ayudar. Después de todo a la gente le gusta ser engañada.
Sé que el mundo a veces llega a ser un lugar horrible; hay guerra, muertes, hambre, devastación, enfermedades. ¿Pero quien piensa en eso?
-Recordando la película de La Playa, cuando al surfista lo muerde un tiburón blanco quitandole la mitad de su torso. La comunidad decide llevarlo al bosque para que muera y asi no tendrian que verlo.-
¿Quién tiene tiempo de hacer donaciones a instituciones de investigación civiles, ir a albergues a regalar la ropa que no usamos y todas esas tonterías? Es mucho más rápido y efectivo compartir la fotografía de la pobre niña con leucemia, seguramente éste sistema que no entiendo muy bien, tiene alguna forma misteriosa de mandarle dinero a la niña cada vez que alguien comparte. Seguramente los cazadores desalmados de focas, huirán despavoridos al ver cómo la gente comparte éste tipo de fotos. Así que la próxima vez que vea al joven que perdió el pito pisando una trampa de oso, publicaré la imagen en el muro de todos mis contactos, de ésta manera mostraré mi repudio ante la taza desmedida de trampas, se donará dinero para su reconstrucción genital (al menos a eso diré que va el dinero, en realidad sera para mi fondo especial para construir un mono robot), me eximirá de culpa, y de paso dará pié a que mis contactos vean lo compasivo que soy.
Finalmente, diré algo polémico, producto de mi ego o megalomanía y trataré con condescendencia a las personas que comentan, evidenciando que no son capaces de entender la verdad, mi verdad, y si mi razón no tiene lógica, justificaré diciendo que es parte de un plan divino, y los mensajes con tintes religiosos funcionan mejor, siempre habrá otros loquitos como yo que me hagan segunda, haciéndome sentir como su profeta o como un idiota.
Comenzaré escribiendo mensajes cuyo contenido deje abierta la puerta de la especulación, con el unico proposito de hacerme el interesante. Ésto llenará mi bandeja con mensajes de preocupación, consternación, duda o cualquier otra muestra de solidaridad o afecto; pero no importa, la idea es llamar la atención y llenar ese vacío interno. Llenar de regocijo mi ego ante la avalancha del contador en rojo que aumenta ante cada publicación. Probablemente ponga “Se termino”, “No, otra vez no”, “Hoy es el dia”, o cualquier comentario ambiguo de libre interpretación que llame la atención. El contenido no importa si se cumple el propósito.
Subiré fotos donde me encuentre
Para hacerme el interesante, llenaré mi muro con videos musicales, que nadie, o muy pocos verán. Es indiferente si son canciones que ya tienen en mp3 y las puedan escuchar con mejor calidad en sus reproductores, el hecho de escucharlas en mi espacio, de alguna forma creará una ilusión de transferencia subliminal hacia el espectador, donde si la rola es chida, su subconsciente les dirá que soy chido tambien.
Después hablaré de Dios, mandaré bendiciones al mundo, pondré una frase religiosa que ponga a Jesús como nuestro salvador, o subiré una fotografía o imagen con algún texto profundo. Esto me hará olvidar por un momento mi doble moral y apartará de mi mente el hecho de que cotidianamente no me comporto acorde a lo que profeso. Ser un culero y arrepentirme al final, está a toda madre. Me auto engañaré pensando que este tipo de acciones ayudan de algún modo. Si alguien está pasando por una situación difícil, no mal gastaré mi tiempo en pensar algo que realmente sea de utilidad para ayudarlo a resolver su problema, ni mucho menos me tomaré la molestia de llamarlo o ir a verlo para ver en qué puedo ayudar, no. Mejor me quitaré la culpa de no hacer algo útil, y le diré que voy a rezar por él o lo engañaré diciendo que Dios o Jesus lo van a ayudar. Después de todo a la gente le gusta ser engañada.
Sé que el mundo a veces llega a ser un lugar horrible; hay guerra, muertes, hambre, devastación, enfermedades. ¿Pero quien piensa en eso?
-Recordando la película de La Playa, cuando al surfista lo muerde un tiburón blanco quitandole la mitad de su torso. La comunidad decide llevarlo al bosque para que muera y asi no tendrian que verlo.-
¿Quién tiene tiempo de hacer donaciones a instituciones de investigación civiles, ir a albergues a regalar la ropa que no usamos y todas esas tonterías? Es mucho más rápido y efectivo compartir la fotografía de la pobre niña con leucemia, seguramente éste sistema que no entiendo muy bien, tiene alguna forma misteriosa de mandarle dinero a la niña cada vez que alguien comparte. Seguramente los cazadores desalmados de focas, huirán despavoridos al ver cómo la gente comparte éste tipo de fotos. Así que la próxima vez que vea al joven que perdió el pito pisando una trampa de oso, publicaré la imagen en el muro de todos mis contactos, de ésta manera mostraré mi repudio ante la taza desmedida de trampas, se donará dinero para su reconstrucción genital (al menos a eso diré que va el dinero, en realidad sera para mi fondo especial para construir un mono robot), me eximirá de culpa, y de paso dará pié a que mis contactos vean lo compasivo que soy.
Finalmente, diré algo polémico, producto de mi ego o megalomanía y trataré con condescendencia a las personas que comentan, evidenciando que no son capaces de entender la verdad, mi verdad, y si mi razón no tiene lógica, justificaré diciendo que es parte de un plan divino, y los mensajes con tintes religiosos funcionan mejor, siempre habrá otros loquitos como yo que me hagan segunda, haciéndome sentir como su profeta o como un idiota.
sábado, 11 de agosto de 2012
Brecha Generacional
Admito ser una persona inmadura (no amargada quiero pensar), de hecho, creo que me quedé estancado mentalmente en los 25 años. Sigo haciendo las mismas cosas que he realizado y disfrutado toda mi vida, sin preocuparme tanto por las tareas cotidianas y algunas veces tediosas de la adultez. Ya saben, vestir de saco y corbata, matarse en una oficina de 3 por 3 o con otros 50 cabrones sentados en hileras de cubículos, autómatas dedicados a cumplir los objetivos de la empresa, agarrados por los huevos por el yugo corporativo; mantener la imagen de adulto responsable, etc. pero ese es otro tema.
El punto es que siento (o quiero creer) que conservo un espíritu joven, y jamás creí llegar a algunas de las mismas conclusiones que generaciones completas de adultos, han externado durante años en el pasado. Me refiero al clásico “en mis tiempos...(inserte objeto/banda/comida de su preferencia aqui) si eran buenos, no como los de ahora”, pero ustedes, pertenecientes orgullosos de la generación X, no me dejarán mentir cuando exponga mi punto.
Bendita (o maldita) nostalgia. Probablemente sea parte de nuestra naturaleza recordar tiempos mejores; los tiempos pasados que en lontananza añoramos, soñando despiertos, donde surge la trillada y conocida frase “como en los viejos tiempos”, o como dicen los gringos “the good old times”. Pero no puedo dejar de sentir un palo en el culo (o lo que creo que se sentiría tener un palo metido en el cicirisco) cada vez que escucho por error algo de One Direction, o veo un capitulo de High School Musical, Hi5, o los Backyardigans, y resulta casi inevitable notar que las diferencias generacionales que dividen los tiempos actuales, de aquellos hace solo un par de décadas, distan mucho en profundidad y calidad.
Y digo profundidad a falta de una mejor palabra. Le falta ese “feeling” ese “no se que” a lo que actualmente existe con respecto a lo que me tocó vivir. Quiero hacer notar que no pretendo decir que los 80’s y 90’s fueron mejores que los tiempos que vivimos hoy , ya que si comparamos la moda de los horribles 80’s con los no-innecesariamente ajustados jeans de hoy, entraría en contradicciones; adicionalmente la tecnología moderna es una bendición; en primera instancia me permite difundir éste mensaje. Me limito a los no mundanos aspectos culturales del entretenimiento que marcaron nuestra niñez, adolescencia y transición a la adultez.
Seguramente me explicaré mejor exponiendo algunos ejemplos:
Caricaturas
Basta con recordar a Koji Kabuto controlando a Mazinger Z para destruir a los robots del malvado Doctor Hell, y a una Afrodita disparando sus... ejem, misiles. ¿Quien no recuerda las Aventuras de Tom Sawyer, la magia de Lala Bell o las eróticas transformaciones de Gigi? Algunas caricaturas eran (tal vez) un melodrama barato, pero no he visto ninguna caricatura actual que logre el sentimiento que provocaba Remi (¿porque tenía que morir el señor Vitalis?), o Candy Candy.
Sin olvidar a Voltron, los Dinoplativolos, Thundercats, Caballeros del Zodiaco, La Pantera Rosa, Robotech y varias caricaturas más que nos mantenian al filo de los televisores, aquellas tardes cuando los imecas aún no eran populares. Tardes, donde nuestros padres aprovechaban para recordarnos que en sus tiempos, salían a jugar bote pateado, policías y ladrones y demás juegos olvidados, en lugar de quemar sus cerebros delante del tubo de rayos catódicos.
Música
La música es una expresión de identidad a un nivel fundamental; es un sello personal que se ostenta con orgullo. Difícilmente podremos encontrar algo más importante que defina a una generación. La música, de alguna forma, habla por nosotros ante el mundo. Desde la llegada de los WalkMan (sí, me tocó esa época) hasta los MP3 Players, es muy poco probable no ver casi en cualquier lugar, a alguna persona escuchando su selección personal auditiva; melodías que sin proponérselo comunican lo que uno és.
Ya en aquellos ayeres, existían grupos de plastico dirigidos a las adolescentes alborotadas, desde los New Kids on the Block, Backstreet Boys, Magneto, hasta los recientes agrupamientos, como los pubertos de One Direction, pero en el milenio pasado eran contrarrestados por verdaderas agrupaciones musicales. Fue el Zenith del Rock y el Metal. Solo por mencionar algunos, Metallica, Guns and Roses, Led Zeppelin, Bon Jovi, Def Leppard, Nirvana, Pearl Jam, o ya de perdida los grupos de música Indie a inicios de los 90’s.
¿Pero a dónde carajos se ha ido el verdadero Rock? ¿Moderato? (HECF). ¿En que mundo paralelo bizarro me encuentro que lo de moda es el Reggaeton? En mis tiempos no existía esa basura chacalera degradante de pseudo cantantes reguetoneros come mierda (ver abajo), y su selecto fino grupo de fans. Todo comenzó a irse al carajo el día que James Alan Hetfield cantó al lado de Britney Spears.
Además de nuevas bandas, afortunadamente continúan existiendo, aunque pocos, grupos que vale la escuchar, por mencionar algunos: Underworld, Infected Mushroom, Interpol, Chemical Brothers, Daft Punk, Minus the Bear, Foals, Muse, Radiohead, etc., sin embargo, ninguno de estos grupos son del estilo rockero de antaño, su climax (el del rock) ha pasado, y dudo que vuelva a ser como antes.
Las "Maquinitas"
Las Arcades se encontraban en el pináculo de la escala social del entretenimiento. Eran centros recreativos con juegos que desafiaban las habilidades de los presentes; se realizaban sanas competencias en torneos de Street Fighter por demostrar quien era el mejor, y el regocijo consecuente del universal “fatality”, no tenia comparación. Incluso caminando por las calles de mi cuadra, se podía escuchar como parte del sonido de fondo de la urbe, el inconfundible “Ha-dooo-ken”, proveniente de cada tiendita o establecimientos circundantes.
Hoy, ya no existen estos lugares. Las “maquinitas” han dejado de existir como las conocíamos, dejando a su paso recuerdos que se diluyen con el tiempo y el polvo. Su legado se ve usurpado por tarjetas de prepago que utilizas en juegos ñoños, para ganar tickets que intercambias por peluches y chocolates. Los chavos contemporáneos, jamás tendrán el recuerdo de haberse sorprendido la primera vez que jugaron Moon Patrol, Mario Bros, Cadash, Ghost and Goblins, Double Dragon, Aliens, SF2, Mortal Kombat, etc; carentes de la capacidad de asombro inherente a la transición de nuevas tecnologías. Para ellos, todo está por sentado. Lo que me lleva al siguiente punto.
Generación Única
Estoy convencido de que mi generación es única. Se encuentra en medio de los cambios más importantes que han acontecido en toda la historia de la humanidad. En los últimos 20 años hemos sido testigos de la inevitable transición a una civilización global. A la gente de mi generación le tocó jugar canicas, trompo, ser libre en las calles con su patineta, bicicleta, avalancha; haber visto la televisión en B&W, jugado con el Atari 2600 y utilizar computadoras con monitor verde monocromático. Vimos el nacimiento de Internet, los primeros teléfonos celulares, la televisión por cable y las poderosas consolas de videojuegos y pantallas LCD,LED. Somos lo suficientemente grandes para haber conocido el mundo pre-digital, y aún lo bastante jóvenes para adoptar sin problemas las nuevas tecnologías.
Disfruto poder ver una película HD en tiempo real por Internet, porque recuerdo la época cuando la descarga de una fotografía GIF de 256 colores y baja resolución podía tomar varios segundos o hasta minutos, y la única manera de ver tu cinta preferida, era con interminables comerciales por TV, o rentando un gastado VHS o BETA en el video club. Las nuevas generaciones ya dan por sentado las altas velocidades de descarga, la telefonía celular con conexión a Internet y GPS, redes sociales y todo aquello concerniente a los Nativos Digitales, sin tener una verdadera visión en perspectiva de los cambios por los que estamos pasando y que han acontecido durante las últimas décadas, con la consecuente falta de apreciación y admiración tecnológica. Me asombra sostener en la palma de mi mano mayor poder de procesamiento digital, que una supercomputadora de apenas 15 años atrás, y eso le da un toque especial, que no puedo explicar, a mi PSP o SmartPhone.
¿Será esto el inicio de la inevitable travesía por el ya viejo y recorrido camino a la madurez? No lo creo. Eso denotaría que soy una persona madura, y no lo soy. Tal vez se limite a una simple manifestación de un mejor nivel de apreciación, mezclado con un aire de nostalgia por los viejos tiempos. Nuestro marco de referencia es de mayor amplitud, al grado que podemos determinar con menor imprecisión la calidad de los productos de una sociedad en constante desarrollo, y eso me hace entrar en dualidad. Por un lado pienso que la música (por ejemplo) ya no es como solía ser, como en los viejos tiempos, y por el otro doy gracias a la divina providencia por hacer los bikinis (por ejemplo) mucho más ajustados, casi nulos, al grado que solo puedo expresar un “Jesucristo superestrella !!”.
El punto es que siento (o quiero creer) que conservo un espíritu joven, y jamás creí llegar a algunas de las mismas conclusiones que generaciones completas de adultos, han externado durante años en el pasado. Me refiero al clásico “en mis tiempos...(inserte objeto/banda/comida de su preferencia aqui) si eran buenos, no como los de ahora”, pero ustedes, pertenecientes orgullosos de la generación X, no me dejarán mentir cuando exponga mi punto.
Bendita (o maldita) nostalgia. Probablemente sea parte de nuestra naturaleza recordar tiempos mejores; los tiempos pasados que en lontananza añoramos, soñando despiertos, donde surge la trillada y conocida frase “como en los viejos tiempos”, o como dicen los gringos “the good old times”. Pero no puedo dejar de sentir un palo en el culo (o lo que creo que se sentiría tener un palo metido en el cicirisco) cada vez que escucho por error algo de One Direction, o veo un capitulo de High School Musical, Hi5, o los Backyardigans, y resulta casi inevitable notar que las diferencias generacionales que dividen los tiempos actuales, de aquellos hace solo un par de décadas, distan mucho en profundidad y calidad.
Y digo profundidad a falta de una mejor palabra. Le falta ese “feeling” ese “no se que” a lo que actualmente existe con respecto a lo que me tocó vivir. Quiero hacer notar que no pretendo decir que los 80’s y 90’s fueron mejores que los tiempos que vivimos hoy , ya que si comparamos la moda de los horribles 80’s con los no-innecesariamente ajustados jeans de hoy, entraría en contradicciones; adicionalmente la tecnología moderna es una bendición; en primera instancia me permite difundir éste mensaje. Me limito a los no mundanos aspectos culturales del entretenimiento que marcaron nuestra niñez, adolescencia y transición a la adultez.
Seguramente me explicaré mejor exponiendo algunos ejemplos:
Caricaturas
Basta con recordar a Koji Kabuto controlando a Mazinger Z para destruir a los robots del malvado Doctor Hell, y a una Afrodita disparando sus... ejem, misiles. ¿Quien no recuerda las Aventuras de Tom Sawyer, la magia de Lala Bell o las eróticas transformaciones de Gigi? Algunas caricaturas eran (tal vez) un melodrama barato, pero no he visto ninguna caricatura actual que logre el sentimiento que provocaba Remi (¿porque tenía que morir el señor Vitalis?), o Candy Candy.
Sin olvidar a Voltron, los Dinoplativolos, Thundercats, Caballeros del Zodiaco, La Pantera Rosa, Robotech y varias caricaturas más que nos mantenian al filo de los televisores, aquellas tardes cuando los imecas aún no eran populares. Tardes, donde nuestros padres aprovechaban para recordarnos que en sus tiempos, salían a jugar bote pateado, policías y ladrones y demás juegos olvidados, en lugar de quemar sus cerebros delante del tubo de rayos catódicos.
Música
La música es una expresión de identidad a un nivel fundamental; es un sello personal que se ostenta con orgullo. Difícilmente podremos encontrar algo más importante que defina a una generación. La música, de alguna forma, habla por nosotros ante el mundo. Desde la llegada de los WalkMan (sí, me tocó esa época) hasta los MP3 Players, es muy poco probable no ver casi en cualquier lugar, a alguna persona escuchando su selección personal auditiva; melodías que sin proponérselo comunican lo que uno és.
Ya en aquellos ayeres, existían grupos de plastico dirigidos a las adolescentes alborotadas, desde los New Kids on the Block, Backstreet Boys, Magneto, hasta los recientes agrupamientos, como los pubertos de One Direction, pero en el milenio pasado eran contrarrestados por verdaderas agrupaciones musicales. Fue el Zenith del Rock y el Metal. Solo por mencionar algunos, Metallica, Guns and Roses, Led Zeppelin, Bon Jovi, Def Leppard, Nirvana, Pearl Jam, o ya de perdida los grupos de música Indie a inicios de los 90’s.
¿Pero a dónde carajos se ha ido el verdadero Rock? ¿Moderato? (HECF). ¿En que mundo paralelo bizarro me encuentro que lo de moda es el Reggaeton? En mis tiempos no existía esa basura chacalera degradante de pseudo cantantes reguetoneros come mierda (ver abajo), y su selecto fino grupo de fans. Todo comenzó a irse al carajo el día que James Alan Hetfield cantó al lado de Britney Spears.
Además de nuevas bandas, afortunadamente continúan existiendo, aunque pocos, grupos que vale la escuchar, por mencionar algunos: Underworld, Infected Mushroom, Interpol, Chemical Brothers, Daft Punk, Minus the Bear, Foals, Muse, Radiohead, etc., sin embargo, ninguno de estos grupos son del estilo rockero de antaño, su climax (el del rock) ha pasado, y dudo que vuelva a ser como antes.
Las "Maquinitas"
Las Arcades se encontraban en el pináculo de la escala social del entretenimiento. Eran centros recreativos con juegos que desafiaban las habilidades de los presentes; se realizaban sanas competencias en torneos de Street Fighter por demostrar quien era el mejor, y el regocijo consecuente del universal “fatality”, no tenia comparación. Incluso caminando por las calles de mi cuadra, se podía escuchar como parte del sonido de fondo de la urbe, el inconfundible “Ha-dooo-ken”, proveniente de cada tiendita o establecimientos circundantes.
Hoy, ya no existen estos lugares. Las “maquinitas” han dejado de existir como las conocíamos, dejando a su paso recuerdos que se diluyen con el tiempo y el polvo. Su legado se ve usurpado por tarjetas de prepago que utilizas en juegos ñoños, para ganar tickets que intercambias por peluches y chocolates. Los chavos contemporáneos, jamás tendrán el recuerdo de haberse sorprendido la primera vez que jugaron Moon Patrol, Mario Bros, Cadash, Ghost and Goblins, Double Dragon, Aliens, SF2, Mortal Kombat, etc; carentes de la capacidad de asombro inherente a la transición de nuevas tecnologías. Para ellos, todo está por sentado. Lo que me lleva al siguiente punto.
Estoy convencido de que mi generación es única. Se encuentra en medio de los cambios más importantes que han acontecido en toda la historia de la humanidad. En los últimos 20 años hemos sido testigos de la inevitable transición a una civilización global. A la gente de mi generación le tocó jugar canicas, trompo, ser libre en las calles con su patineta, bicicleta, avalancha; haber visto la televisión en B&W, jugado con el Atari 2600 y utilizar computadoras con monitor verde monocromático. Vimos el nacimiento de Internet, los primeros teléfonos celulares, la televisión por cable y las poderosas consolas de videojuegos y pantallas LCD,LED. Somos lo suficientemente grandes para haber conocido el mundo pre-digital, y aún lo bastante jóvenes para adoptar sin problemas las nuevas tecnologías.
Disfruto poder ver una película HD en tiempo real por Internet, porque recuerdo la época cuando la descarga de una fotografía GIF de 256 colores y baja resolución podía tomar varios segundos o hasta minutos, y la única manera de ver tu cinta preferida, era con interminables comerciales por TV, o rentando un gastado VHS o BETA en el video club. Las nuevas generaciones ya dan por sentado las altas velocidades de descarga, la telefonía celular con conexión a Internet y GPS, redes sociales y todo aquello concerniente a los Nativos Digitales, sin tener una verdadera visión en perspectiva de los cambios por los que estamos pasando y que han acontecido durante las últimas décadas, con la consecuente falta de apreciación y admiración tecnológica. Me asombra sostener en la palma de mi mano mayor poder de procesamiento digital, que una supercomputadora de apenas 15 años atrás, y eso le da un toque especial, que no puedo explicar, a mi PSP o SmartPhone.
¿Será esto el inicio de la inevitable travesía por el ya viejo y recorrido camino a la madurez? No lo creo. Eso denotaría que soy una persona madura, y no lo soy. Tal vez se limite a una simple manifestación de un mejor nivel de apreciación, mezclado con un aire de nostalgia por los viejos tiempos. Nuestro marco de referencia es de mayor amplitud, al grado que podemos determinar con menor imprecisión la calidad de los productos de una sociedad en constante desarrollo, y eso me hace entrar en dualidad. Por un lado pienso que la música (por ejemplo) ya no es como solía ser, como en los viejos tiempos, y por el otro doy gracias a la divina providencia por hacer los bikinis (por ejemplo) mucho más ajustados, casi nulos, al grado que solo puedo expresar un “Jesucristo superestrella !!”.
jueves, 24 de febrero de 2011
Cuando el dolor nos invade.
Dolor, era todo lo que ocupaba la mente de Marco, no podía pensar en otra cosa más allá de la terrible sensación de hinchazón que invadía la parte izquierda de su rostro. Estaba obscuro, tumbado en el suelo sin control de sus extremidades, observando a la distancia las estrellas del firmamento en el balcón de su departamento.
¿Cómo llegó a ese punto? No lo sabía. Horas antes había sido promovido en su trabajo para supervisar un proyecto por el que había trabajado toda su vida, era un hombre inteligente, sumido en la gran tarea de contribuir al progreso de la humanidad, pero no siempre había sido así. Había pasado gran parte de su juventud realizado trabajos escolares a sus compañeros y trabajos extracurriculares para poder obtener un poco de dinero extra, y así pagarse sus estudios. Su determinación siempre lo ayudo a solventar los problemas cotidianos de la vida; también tuvo que aprender a pelear. Un joven “matado” en una escuela pública, como los llaman, era objeto de burlas y envidias. Su mejor opción para evitarse problemas en la medida de lo posible, fue mimetizarse con el medio. En una ocasión ya en su mayoría de edad, después de una maratónica parranda, de esas que empiezan al medio día y terminan hasta que se ha agotado la dotación de alcohol, quiso probar su hombría contra el miembro más fuerte de su grupo social. Todo terminó mal; fue levantado a dos metros del suelo como si fuera un costal de papas y azotado fuertemente contra el toldo de un auto estacionado.
La alarma no dejó de sonar, y como Marco no se pudo levantar por varios minutos, fue remitido a las autoridades por daños a propiedad ajena y pasó un par de días en un hospital recuperándose de sus lesiones. Al salir del hospital, pudo disfrutar del dulce sabor de la revancha; en sus cinco sentidos, si se le puede llamar así, fue en busca del sujeto con el que había peleado días antes; lo dejó inconsciente rompiéndose la mano derecha en el proceso.
Sin embargo, su vida post adolecente no habían sido solo problemas con las autoridades, revanchas y estudio arduo por la noche. Marco era un hombre muy tranquilo, y solitario hasta cierto punto. Emanaba un aire de misterio ante sus conocidos, pero su verdadera pasión era la Ciencia. Siempre aspiró a un bien mayor y meditaba sobre cuestiones cosmológicas y filosóficas. Se encerraba en su cuarto a leer libros de ciencia y cuentos de ciencia ficción y siempre deseó ser parte del proceso de cambio de la humanidad.
Ahora, su trabajo consistía en probar algoritmos de software para el desarrollo de una Inteligencia Artificial capaz controlar los primeros robots lanzados al espacio, en misiones a la Luna y Marte para explotar nuevos recursos y solventar los problemas energéticos del planeta. También pasaba algunas tardes dando clases de defensa personal. De vez en cuando competía en torneos de Artes Marciales.
El dolor físico era parte habitual de su vida, y su fuerza mental siempre lo llevó un paso adelante, pero esa noche en su departamento, aquella sensación que el cuerpo manda como señales eléctricas al cerebro para indicarnos que algo no está bien, era tan fuerte que nada surtía efecto en su muela, el dolor era simplemente insoportable. No hizo ningún intento por levantarse del suelo.
Tampoco hubiera podido, de haberlo deseado. Su estado era más bien el de una persona que se encuentra lo suficientemente dormida como para no reaccionar físicamente a los estímulos externos, pero lo suficientemente lucida como para no poder evitar sentir esa pulsación horrible proveniente de una de sus muelas. Se encontraba en un estado intermedio entre la realidad y el sueño; algunos dirían “se le subió el muerto”.
Había tomado toda la noche. Vaso tras vaso disfrutando del dulce sabor del Ron, como era su costumbre los viernes al terminar su jornada laboral, más aun después de ser promovido. Nada mejor que una buena bebida para relajarse y olvidarse por unos momentos del estrés cotidiano de la ciudad, el trabajo, y el mundo. Un par de hielos, Ron, bebida carbonatada y unas gotas de limón. Una silla en el balcón de su departamento con los pies reclinados sobre la mesa, y un anochecer particularmente limpio. Curiosamente no había luz en la ciudad, pero no le prestó atención a ese hecho. Nunca antes había contemplado una noche tan estrellada como esa noche. Las estrellas como polvo, desperdigadas hasta donde la visión (y el alcohol) le permitían ver, y a pesar de que siempre están ahí, raramente se detenía a contemplar el vasto universo. Algunas estrellas a solo unos cuantos años luz, y otras tan lejanas, que probablemente para el momento en que su luz llegara hasta él, ya no existían.
Una bebida llevó a la siguiente. Perdió la cuenta del número de vasos que había tomado, pero por la cantidad que aun quedaba en la botella, pensó que pronto tendría que irse a dormir. Ante la maravillosa vista, el único sonido que podía percibir en la inmensidad era el de los hielos rebotando dentro del vaso, y su respiración. Una respiración que emanaba tranquilidad.
Es extraño, pero habiendo tantas constelaciones, se le dificultaba distinguir más de una o dos en el cielo, Marco pensó que las personas que les dieron nombre y forma, debieron estar en un “elevado” grado de consciencia etílica, drogadas o psicóticas para poder ver en unos puntos brillantes del cielo a un gran escorpión, o una guerrera mítica montando un carruaje apuntando con su arco mientras es jalado por unos caballos alados. Ojalá pudiera llegar él a tal grado de contemplación divina. Y realmente lo intentaba. El sólo conocía el cinturón de Orión, y a veces, encontraba a la Osa Mayor dependiendo de la época del año.
Con la vista nublada, intentó concentrarse en el Cinturón de Orión. Sabía que en medio de las tres estrellas justo debajo del punto central del cinturón, existe una nebulosa gigante, cuna de estrellas y lugar de grandes explosiones cósmicas. Una de las pocas nebulosas visibles desde la Tierra con un telescopio. Mientras se perdía en el infinito, le pareció ver un gran brillo cuyo resplandor se hacía cada vez mayor justo en ese punto del cielo, repentinamente el dolor se hizo presente. No pudo más; entre el cansancio, su bebida “relajante” y el fuerte golpe que vino de “la nada”, quedó instantáneamente dormido, o noqueado más bien. El remanente del vaso se derramó sobre sus ropas y éste rodó hasta hacerse añicos en el suelo.
Pero ni tal cantidad de alcohol circulando por sus venas, era útil para mitigar el intenso dolor de muelas del que fue preso. No podía despertar. Había una fuerza desconocida que le impedía siquiera abrir los ojos, al menos esa era su percepción. Pero tampoco estaba completamente dormido porque podía sentir el intenso dolor. Eran como mil taladros perforando cada milímetro cubico del corazón de su muela. Apretó fuertemente la quijada para ver si al intensificar la sensación, se privaba completamente de la realidad, pero entonces escucho una extraña voz. No con sus oídos como se escucha el ruido de la ciudad, o la voz de una persona que se encuentre junto a nosotros. Sino una voz directamente en su mente. Sabía que no era español, ruso o alemán, o cualquier lengua conocida y sin embargo le entendía perfectamente. Claro que tampoco estaba consiente así que cualquier mensaje dentro de su mente, independientemente del idioma que él pensase que fuera, lo entendería por ser el mismo subconsciente que se comunicaba. Ese era su razonamiento.
La voz aumentó de volumen, si es que se puede describir así, después de sus inútiles intentos por hacerse de oídos sordos. O mente sorda para tales efectos.
- No ejerzas presión con los músculos de tu mandíbula por favor. – dijo la voz “interior”.
- ¿Quién me habla? – respondió Marco, no con palabras, si no con el pensamiento, muy dentro del estado semiconsciente en que se encontraba. Debo estar soñando, pensó.
- Lo que tu llamas nombre o entiendes como tal, no sería algo significativo para ti si te lo digo, ni es algo que puedas asociar con lo que ustedes llaman identidad, somos muchos y uno a la vez, sin embargo, si eso te complace, puedes llamarme Orión.
- Orión, ya veo. – Pensó (o dijo internamente) con cierto aire de ironía e incredulidad.
- Si, Orión. Disculpa nuestra rudeza, pero sentimos una ligera presión en el interior de lo que tú llamas muela y hemos decidido presentarnos haciendo una declaración formal para habitar tu cuerpo.
- ¿¡Mi cuerpo?.
- Si, tu cuerpo. Hemos venido desde muy lejos tras la destrucción de nuestro planeta, que se encontraba en el complejo ubicado a 1500 años luz de distancia, en lo que tú conoces como el Cinturón de Orión. Nuestro sol aumentó gradualmente de tamaño en los últimos años de su vida hasta convertirse en una supernova en el interior de la nebulosa de Orión, haciendo añicos a nuestro sistema solar entero. Antes de que eso ocurriera y murieran todas las especies habitables de nuestro planeta, tuvimos que escapar buscando un lugar para que mi civilización pudiera seguir existiendo.
- ¿Y ese lugar que buscan, se encuentra en el interior de mi muela? – pensó Marco enfadado, pues el dolor se intensificaba cada vez más.
- Si. En todo tu cuerpo de hecho, pero la capital de nuestro pueblo estará dentro de tu muela. Verás, el cuerpo humano ha sido clasificado por nuestros expertos como un habitat ideal para subsistir indefinidamente, al menos mientras te encuentres con vida antes de tener que mudarnos al cuerpo de otro individuo.
- Mi cuerpo no es habitad para ninguna especie, mucho menos extraterrestre, mira que me han provocado un dolor tan intenso, que si pudiera yo mismo me sacaría la muela en éste instante. – dijo indignado.
- De hecho, tu cuerpo es un lugar ideal para muchas formas de vida. Siempre hay comida disponible, agua, oxigeno y es un lugar con una temperatura auto regulada independientemente del clima exterior, siempre que éste no sea extremo. Mira que tuvimos que lidiar con algunas bacterias para poder llegar aquí.
- No debí beber tanto ésta noche – dijo para sí mismo con cierto aire de resignación – ahora me encuentro hablando con un virus extraterrestre que piensa construir la capital de un imperio en mi muela...
- No somos lo que tú entiendes como virus – interrumpió tajantemente Orión. – Los virus son una entidad infecciosa microscópica que se reproduce dentro de las células del huésped, causando en algunas ocasiones, estragos en el cuerpo que infectan, y no poseen inteligencia alguna. Por cierto, agradecemos la bebida que has traído ésta noche a tu cavidad bucal. Nuestra gente ha estado de fiesta y muy alegre con aquello que tu llamas Ron. – terminó diciendo Orión con una denotada y repentina alegría.
Confundido por el repentino comentario sobre la bebida, Marco agitó la cabeza, o al menos pensó en algo que físicamente equivaldría a agitar la cabeza y continuó:
- ¿Pero que acaso no son ustedes una entidad que ha infectado mi muela y vivirá a costa de los recursos de mi cuerpo? Son un virus ¡! Y me han causado un dolor como nunca en mi vida había sentido antes, y mira que soy un tipo rudo.
- La relatividad de tu pensamiento es muy subjetiva Marco. Bajo tu perspectiva, un virus es una forma de vida que infecta un huésped viviendo a costa de los recursos de éste, causando problemas de, lo que tú llamas, salud. A veces el virus se aloja indefinidamente pudiendo causar la muerte del ser viviente, y otras veces se queda poco tiempo antes de ser arrasado por las defensas del organismo infectado. Continuando con tu esquema de pensamiento, los humanos son un virus para lo que conoces como planeta Tierra. Se han reproducido indiscriminadamente agotando todos los recursos naturales, han contaminado irreversiblemente el ecosistema y los daños producidos por su inconsciente forma de vida, difícilmente serán revertidos en el corto plazo. – hizo una breve pausa mientras Marco “escuchaba” aun molesto por el intenso dolor de muelas.
Orión continuó. – Y considerando la vida del planeta, y el tiempo que ustedes los humanos llevan aquí, es como si tú estuvieras en los primeros 15 segundos de infección por, lo que llamas, gripe. Y han hecho más daño a la Tierra en esos “15 segundos”, que una gripe en tu cuerpo en el mismo periodo. ¿Quién es el virus? – remarcó Orión en algo que Marco pudo percibir como, orgullo.
- Es diferente. Nosotros los humanos hemos evolucionado de forma natural en éste planeta. En cambio tú, o ustedes, han llegado a invadir mi cuerpo para poder subsistir. Y ahora se encuentran dentro de mi muela construyendo una pequeña ciudad para tu gente. Esa acción tuya me está matando de dolor.
- Es correcto Marco, pero hay una gran diferencia, y similitud a la vez. Tu gente utiliza a la Tierra para asentar sus poblaciones, obtener recursos y reproducirse. A su manera, ella también sufre, lo que podría ser un efecto secundario comprensible si los propósitos de ustedes los humanos fueran otros que enriquecerse, como por ejemplo, evolucionar como civilización para un bien mayor común. Adquirir el conocimiento del cosmos, obtener respuesta a la última pregunta. ¿de dónde venimos y a donde vamos?
Nosotros no estamos aquí para destruir tu cuerpo, sino todo lo contrario. Mientras nos habríamos pasó por las terminaciones nerviosas de tu cavidad bucal, te hemos librado de varias caries potenciales y algunas bacterias que estaban a punto de causarte una infección.
Nuestros exploradores se encuentran justo ahora monitoreando tu cuerpo en los puntos clave, y pronto me informarán si hay algún problema que corregir.
- Bueno – Pensó Marco algo dubitativo pero más aliviado. – Entonces supongo que he de tomar éste tremendo dolor como un efecto secundario de una gran bendición. ¿Me van a curar todas las potenciales enfermedades?
- Así es. Debemos tener nuestro habitad limpio y seguro para comenzar a reproducirnos. Únicamente cuando te encuentres libre de toda infección es cuando podremos comenzar a poblar las sinapsis neuronales y así tomar el control de ellas. Desde ese punto seremos capaces de usar tu cuerpo como lo que tú llamas, zombi. Serás, junto con el resto de los humanos, el medio a través del cual podremos manipular los recursos de éste planeta a nuestro antojo. Nuestra población crecerá e irá tomando el control de otras personas hasta llegar al punto en que la raza humana en su conjunto será utilizada por nuestra “gente” – Orión mencionó ésta palabra con un tono que Marco interpretó como jactancia. Orión continuó. – para éste bien mayor. Como verás somos la cura del planeta, y a futuro, del universo.
Asombrado y aterrado a la vez por lo que escuchaba, Marco realizó varios vanos intentos por despertar, pensando que eso no podía estarle pasando. No era un hombre de creencias religiosas, mucho menos pensaba en deidades divinas. Pero en ese momento, muy en contra de su naturaleza agnóstica, pensó en Dios. La sensación de impotencia, falta de control de su cuerpo junto con el gran miedo del que era presa, despertaron en él esa necesidad de protección divina. Solo quería que la pesadilla terminara.
En medio de un inusitado cabildeo divino, Orión interrumpió:
- Ah ¡! Ustedes los humanos. Sienten que son todo poderosos, pero cuando se encuentran en una situación desagradable fuera de su control, despiertan el instinto infantil de protección paternalista. Al dejar de ser niños pasan la necesidad de sentirse protegidos por sus padres, a entidades divinas inexistentes. Es inútil que pidas ayuda Marco, nadie te escucha más que yo. Recuerda que tus pensamientos están conectados a los míos, a nosotros. También es inútil que intentes despertar; el alcohol en tu cuerpo es el suficiente como para mantenerte dormido por unas horas más, tiempo suficiente para que mi gente termine la gran capital dentro de tu muela.
- Oh por Dios ¡! Así que planeas apoderarte por completo de mi cuerpo y de mi mente, junto con la de toda la raza humana para convertirnos en zombis que sirvan al propósito de tu gente ¡!. No son un virus, son parásitos dispuestos a destruirnos y acabar con nuestra sociedad. Como te atreves a decir que son la cura y nosotros la enfermedad; ustedes son maldad pura.
- Oh, maldad, interesante y subjetiva aseveración. Subjetivo significado agregaría. Por el leer de tus pensamientos, llego a la conclusión de que la maldad para ti es todo aquello carente de bondad que viene acompañado de desgracia y calamidad, apartándose de lo lícito u honesto. Hablemos de honestidad entonces.
Lo peor de su raza es que han utilizado por siglos, una supuesta conexión espiritual alimentada por niveles de soberbia que mi gente no conocía, para matar, destruir y arrasar ciudades enteras. En el nombre de Dios, como tú lo llamas, los genocidios fueron cosa común en la historia de tu planeta según me informan mis analistas, junto con asesinatos en masa, torturas, abusos y destrucción mutua. En todos nuestros viajes interestelares no habíamos conocido a una raza con tal capacidad autodestructiva.
Lo que tú entiendes como soberbia, va acorde con tu razonamiento de maldad. Por lo tanto las personas auto proclamadas seguidoras de Dios, tienen un alto grado de maldad por el nivel de soberbia en que están inmersas. Y la necesidad de protección paternalista de los humanos, los hacen seguidores de éstos supuestos líderes espirituales, llevándolos a cometer brutalidades con su propia gente.
- Los errores que mi gente ha cometido en la historia no son razón para que intentes tomar el control de toda la humanidad para tus propósitos. No se justifica. Somos personas libres, pensantes y autónomas en un proceso de maduración y crecimiento. Todos los seres vivos en algún momento de su historia evolutiva deben pasar por crisis y librar por si mismos sus errores. El precio que tenemos que pagar tal vez sea nuestra autodestrucción a final de cuentas, pero vale la pena correr ese riesgo si al final la recompensa es haber alcanzado el alto nivel evolutivo del que presumes. Es la única forma de llegar a la meta. Si alguien más llega a tomar el control y decide por nosotros como pretendes, entonces nos habrá privado del derecho que como habitantes de ésta existencia tenemos.
Orión quedó en silencio por unos instantes. Marco tuvo la percepción de que meditaban sus palabras y ésta fuera la razón de su repentino silencio. Aunque el dolor continuaba e intentaba sin muchos resultados poder despertar de aquella horrible pesadilla. Probablemente era psicosomático, sin embargo no podía evitar sentir como si su cuerpo ya estuviera siendo sometido a un ritual de conversión zombi, de aquellos que vio en alguna ocasión en los documentales de la televisión, donde someten a las personas a lavados de cerebro y bebidas espirituosas. Orión tomó la palabra:
- La existencia trae consigo una gran responsabilidad, amigo ¡!, si me permites la expresión. Pretender dejar por sí mismo a un ser irresponsable para que aprenda de sus errores puede acarrear un gran riesgo. En tu sociedad, según entiendo por tus pensamientos, existen castigos para personas que cometen, lo que entiendes como actos de maldad, ya sea quitarle a otro ser humano algo de su propiedad sin su consentimiento, o incluso privarlo de la vida. Analizando el comportamiento de la sociedad en que vives, deduzco según tu argumento, que sería lo mismo dejar en su libre albedrio a un asesino esperando que la experiencia y la madurez llegue por si misma hasta que deje de matar.
Esto no es posible, lo sabes, así que se castigan actos de maldad en tu sociedad. Muchos de estos castigos incluyen la pena de muerte para el infractor.
Deja me explico mejor. Ustedes son los asesinos del planeta y de ustedes mismos. Algunas veces justifican dichos actos pensando que el arrepentimiento es suficiente, en otras, llegan a casos más extremos donde sienten que son la mano ejecutora de un plan divino, y en el nombre de Dios, sale lo peor de la humanidad torturando y terminando con vidas inocentes. Nosotros hemos llegado buscando un lugar donde vivir; y sea de paso, dicen ustedes, para terminar con esa situación y revertir el gran daño realizado a su planeta.
- Es verdad lo que mencionas. – interrumpió Marco. – existen castigos para evitar o intentar disminuir que se cometan actos de barbarie, maldad o ilícitos. Existen muchas personas dementes, egoístas, desorientadas o con trastornos de personalidad avanzados que los llevan a cometer robo, asesinato o genocidio. Mi historia está plagada de historias, donde el líder de una civilización ha mandado a su ejército para acabar con la vida de pueblos vecinos, para el beneficio propio. Lideres que tienen el poder de destruir ciudades enteras con solo dar la orden a sus oficiales. Personas que dañan el patrimonio, la integridad o la seguridad de sus congéneres. Podría no terminar haciendo una lista.
Pero también habemos quienes no solamente pensamos en nosotros mismos, sino en el mundo en general. Yo mismo me encuentro ayudando a desarrollar la tecnología necesaria para encontrar otros mundos, más recursos energéticos, minerales, nucleares, etc., que ayudarán a disminuir la pobreza y hambre mundial. No puedes juzgar a una civilización entera por la forma en que unos pocos se comportan. Nos falta mucho por avanzar, lo sé. Hay líderes que siguen buscando el beneficio y riqueza individuales; que se incumben en guerras innecesarias en el nombre del bien o del progreso.
Pero ésta situación va a cambiar, también lo sé.
Por un momento Marco se sintió con la gran responsabilidad de salvar a su planeta. Era como tener el destino de la humanidad, literalmente en sus manos por unos instantes. Trataba de pensar sin pensar puesto que Orión podía leer sus pensamientos, y éste, tenía parcial razón en su razonamiento. Incluso apoyaba ligeramente la idea de erradicar por completo a personas sin valor alguno como individuos.
Todas esas sanguijuelas que viven para chupar la sangre ajena sin mediar en sus acciones, con nulo valor ético, irresponsables e indiferentes ante la vida. ¿Pero qué culpa tenían las verdaderas sanguijuelas?, caviló, al menos son útiles para ayudar a algunos enfermos a curar sus heridas, se propuso encontrar una mejor metáfora para describir a personas sin valor.
Hizo una anotación mental y sus pensamientos volvieron a la tarea de salvar al mundo, como lo hacen en las películas. Sería un héroe anónimo, aunque por ahora, tenía que salvarse él mismo de no convertirse en un zombi que sirva a los propósitos maléficos de una despiadada raza de parásitos extraterrestres con ínfulas de salvadores cósmicos. Marco continuó hablando, o pensando, tratando en ésta ocasión de ser escuchado, si es que logró que sus pensamientos anteriores no fueran escuchados.
- Hablemos de razonamiento entonces. Según tú lógica forma de proceder... – comenzó Marco como quien quiere explicarle algebra lineal a quien apenas sabe multiplicar. – Los humanos algunas veces realizamos actos muy cuestionables por delirio, pensando que una entidad divina nos ha enviado para erradicar el “mal” del planeta o por interés propio. En éste caso dices que vienes en nombre de la Tierra, para salvar a un planeta moribundo que ha sido infectado por los humanos. ¿Con que derecho actúas pensando que lo haces en nombre de éste mundo? ¿Acaso no es lo mismo que hacen los desequilibrados cuando invaden una nación en el nombre de Dios? ¿La Tierra te ha pedido que la salves?
- No es lo mismo. Dios, como tú lo llamas, es una entidad divina inexistente. Cualquier ser humano que diga que Dios le habla, sufre de, ¿cómo le dicen ustedes?, Ah, sí, esquizofrenia. – recalcó Orión tras leer brevemente el pensamiento fugas de Marco para obtener dicha palabra.- En el caso de mi civilización, vemos como consumen los recursos no renovables mientras se siguen multiplicando sin pensar en las consecuencias a futuro. Y aún peor, como se matan los unos a los otros.
- Pero sí estamos conscientes de las consecuencias a futuro. Nuestros estudios son claros en el efecto del calentamiento global producto de la intensa deforestación. Es imposible, por el momento, evitar que personas sin ética por el ecosistema desee e intente enriquecerse explotando los recursos naturales. Por eso creamos leyes y organizaciones internacionales dedicadas a frenar estos efectos y castigar a quienes atentan contra la vida del planeta. Pero esa es nuestra tarea y son nuestras decisiones las que deben sentar un precedente, de si, nuestro futuro en la Tierra será posible.
- Está en su naturaleza el egoísmo. Las tendencias actuales indican una destrucción inminente de la vida terrestre en 200 años de no hacer algo radical ahora. Yo, nosotros, no venimos en nombre de la Tierra porque ésta nos llame, a diferencia suya que escuchan voces de un más allá que no existe. Estamos aquí en pro de la vida y la diversidad. Ustedes, los seres humanos tuvieron su oportunidad y la han desperdiciado.
- No vienes representando a la vida. Tu mismo me has dicho que tu planeta de origen fue destruido a causa de una supernova, y que encontraron la forma de adaptarse dentro de nuestros organismos. La verdadera razón de tu invasión es por interés propio, para subsistir, y no te importa si en su intento de continuar existiendo, privan de la vida, que tanto defiendes, a miles de seres humanos.
- Pero no estaríamos privándolos de la vida, continuarán viviendo muchos años más, sin enfermedades, sin sufrimiento, al mismo tiempo que la Tierra se recupera.
- Una vida como zombi ¡! No es vida ¡!, es estar muerto en vida. Sin decisión propia, sin pensamientos nuevos, estancados en la rutina eterna del día a día, marionetas presas de la voluntad de tu raza, que ha venido buscando refugio. Y lo han tomado, pero llevándose con él millones de años de evolución. Si eso no es destruir una vida para ti, si esto no es atentar contra la naturaleza misma, entonces eres igual de psicótico que las personas que hacen daño a este planeta.
- Interesante concepto el de la psicosis. – dijo Orión indiferente.- Daño colateral. ¿No lo llaman así ustedes? O un efecto secundario por un bien mayor si lo prefieres. Si tuvieras que matar a una persona inocente, sabiendo que es la única forma de salvar a miles, ¿lo harías?
- Esa es una pregunta hipotética ante una situación inexistente que pretendes utilizar para que caiga en contradicciones, y así justificar tu proceder ante mí. Pero no se que buscas discutiendo conmigo, después de todo veo que tienes tu decisión tomada y nada de lo que diga cambiará la situación actual. Creo que la época de los humanos ha terminado.
- Es divertido, una emoción que no había experimentado en años. De hecho la construcción de nuestra ciudad capital en tu muela está casi terminada. Si te sirve de consuelo tarde o temprano la vida inteligente volverá a evolucionar en tu planeta.
- Déjame responder a tu pregunta, tomaría el camino del bien mayor sin privar de la vida a millones de seres vivientes. Si buscas con inteligencia, siempre habrá alternativas.
- Tal vez, sin embargo tienes razón en algo, mi decisión ha sido tomada.
- Pues que así sea amigo Orión. Al menos permíteme despertar y disfrutar conscientemente de un último trago, un brindis, le llamamos nosotros, por un bien mayor.
- Un brindis, por el bien mayor. Salud.
Era el alba del amanecer, el sol se encontraba deslumbrante saliendo por el horizonte. La ciudad continuaba sin energía eléctrica pero ya se podía ver a lo lejos bajo los rayos del sol. Marco abrió los ojos, crudo y con un dolor de cabeza intenso. Había sido una horrible pesadilla, un mal sueño que no deseaba repetir jamás. ¿Qué más podría haber sido sino una manifestación de su subconsciente al estar involucrado en la labor de llevar a la humanidad a un mejor futuro?
Se levantó de la silla como quien acaba de recibir una golpiza. Tenía un horrible sabor de boca que deseaba quitarse lo antes posible. Se tambaleó hasta el baño y comenzó a cepillarse los dientes con cierta holgura cuando sintió de nuevo una fuerte punzada en la muela. Instintivamente puso su mano bajo la mandíbula como si eso fuera a mitigar el dolor.
Regresó corriendo al balcón donde había pasado la noche entera. Estaba llena de colillas de cigarro, botana regada por todo el piso, y algunos cristales rotos de un vaso refractando la luz del sol. Tomó la botella de Ron con el poco licor que le quedaba. No había tiempo que perder, la duda lo invadió en un instante sobre la veracidad de su sueño, y volvió a sentir aquella necesidad de salvar al mundo. Daño colateral, pensó. Un efecto secundario por un bien mayor, repitió para sí mismo mientras tomaba aire, y valor por supuesto. Se empinó la botella entera tragando el contenido de licor y segundos después aporreó el lado inferior izquierdo de su mandíbula contra el barandal lo más fuerte posible. Se privó de inmediato. Marco quedó tendido sobre el suelo lleno de cristales, en un profundo e instantáneo desmayo.
Y pasó un indeterminado intervalo de tiempo.
“Marco…, Marcooo”, escuchaba en algún lado de su cabeza. “Marcoooo”. Sintió una fuerte sacudida que lo sacó de su estado inconsciente. Con la vista aun nublada y un fuerte dolor de cabeza, se tambaleó mientras intentaba levantarse del suelo.
- ¿Qué te pasó? – dijo una voz femenina. ¿Era un ángel quien le hablaba?
- ¿Qué sucedió, donde estoy? – se esforzó en pronunciar estas palabras completamente desorientado. Intentando adquirir consciencia de la situación.
- Te estuve marcando pero no contestabas el teléfono. Ya son las 2 de la tarde y me preocupé al no saber nada de ti. Habíamos quedado en vernos hace más de 4 horas. Entonces vine a verte y aquí te encuentro tirado en un chaco de sangre. Al parecer te has caído y roto la boca. Mira encontré una muela tirada, debe ser tuya.
Marco cayó en un gran asombro al escuchar aquellas palabras, y abrió los ojos como si tuviera una fiera furiosa delante de él a punto de atacarlo. Como un desquiciado, o un ladrón que arrebata la cartera a su víctima, tomó la muela de manos de su novia y se apresuró al interior del departamento. Comenzó a sacar cajas y triques de un armario, botando todo en el proceso. Abrió un estuche de herramientas y sacó de su interior un martillo. Lo sostuvo en su mano con fuerza. Nunca antes había estado tan feliz de tener una herramienta en su mano. Era como encontrar un tesoro legendario después de toda una vida de búsqueda.
Colocó su muela en el piso, y haciendo gala de una habilidad digna de un herrero forjando una espada mágica, hizo añicos la pieza dental con un fuerte y contundente golpe, que envió miles de pedazos a toda la habitación. Tuvo una sensación extrañamente placentera. Probablemente equiparable a presionar el botón de activación de una bomba nuclear, si se puede resumir su activación a la de presionar un simple botón, claro está. Marco se levantó del suelo, soltó un suspiro de alivio. Dejó caer el martillo de su mano, la gravedad hizo el resto. Fue cuando notó que su novia lo veía con una mezcla de espanto y preocupación.
- ¿Estás bien? – dijo ella. - ¿Qué ha sido todo este teatro?
- Sí, me encuentro bien. Ya estoy bien, solo tuve una muy mala noche y una horrible pesadilla. Necesito un baño y un par de aspirinas.
- ¿Aspirinas? Aquí tengo conmigo, toma. Pasé a comprar unas en el camino. Desperté hoy con un terrible dolor de muelas.
¿FIN?
¿Cómo llegó a ese punto? No lo sabía. Horas antes había sido promovido en su trabajo para supervisar un proyecto por el que había trabajado toda su vida, era un hombre inteligente, sumido en la gran tarea de contribuir al progreso de la humanidad, pero no siempre había sido así. Había pasado gran parte de su juventud realizado trabajos escolares a sus compañeros y trabajos extracurriculares para poder obtener un poco de dinero extra, y así pagarse sus estudios. Su determinación siempre lo ayudo a solventar los problemas cotidianos de la vida; también tuvo que aprender a pelear. Un joven “matado” en una escuela pública, como los llaman, era objeto de burlas y envidias. Su mejor opción para evitarse problemas en la medida de lo posible, fue mimetizarse con el medio. En una ocasión ya en su mayoría de edad, después de una maratónica parranda, de esas que empiezan al medio día y terminan hasta que se ha agotado la dotación de alcohol, quiso probar su hombría contra el miembro más fuerte de su grupo social. Todo terminó mal; fue levantado a dos metros del suelo como si fuera un costal de papas y azotado fuertemente contra el toldo de un auto estacionado.
La alarma no dejó de sonar, y como Marco no se pudo levantar por varios minutos, fue remitido a las autoridades por daños a propiedad ajena y pasó un par de días en un hospital recuperándose de sus lesiones. Al salir del hospital, pudo disfrutar del dulce sabor de la revancha; en sus cinco sentidos, si se le puede llamar así, fue en busca del sujeto con el que había peleado días antes; lo dejó inconsciente rompiéndose la mano derecha en el proceso.
Sin embargo, su vida post adolecente no habían sido solo problemas con las autoridades, revanchas y estudio arduo por la noche. Marco era un hombre muy tranquilo, y solitario hasta cierto punto. Emanaba un aire de misterio ante sus conocidos, pero su verdadera pasión era la Ciencia. Siempre aspiró a un bien mayor y meditaba sobre cuestiones cosmológicas y filosóficas. Se encerraba en su cuarto a leer libros de ciencia y cuentos de ciencia ficción y siempre deseó ser parte del proceso de cambio de la humanidad.
Ahora, su trabajo consistía en probar algoritmos de software para el desarrollo de una Inteligencia Artificial capaz controlar los primeros robots lanzados al espacio, en misiones a la Luna y Marte para explotar nuevos recursos y solventar los problemas energéticos del planeta. También pasaba algunas tardes dando clases de defensa personal. De vez en cuando competía en torneos de Artes Marciales.
El dolor físico era parte habitual de su vida, y su fuerza mental siempre lo llevó un paso adelante, pero esa noche en su departamento, aquella sensación que el cuerpo manda como señales eléctricas al cerebro para indicarnos que algo no está bien, era tan fuerte que nada surtía efecto en su muela, el dolor era simplemente insoportable. No hizo ningún intento por levantarse del suelo.
Tampoco hubiera podido, de haberlo deseado. Su estado era más bien el de una persona que se encuentra lo suficientemente dormida como para no reaccionar físicamente a los estímulos externos, pero lo suficientemente lucida como para no poder evitar sentir esa pulsación horrible proveniente de una de sus muelas. Se encontraba en un estado intermedio entre la realidad y el sueño; algunos dirían “se le subió el muerto”.
Había tomado toda la noche. Vaso tras vaso disfrutando del dulce sabor del Ron, como era su costumbre los viernes al terminar su jornada laboral, más aun después de ser promovido. Nada mejor que una buena bebida para relajarse y olvidarse por unos momentos del estrés cotidiano de la ciudad, el trabajo, y el mundo. Un par de hielos, Ron, bebida carbonatada y unas gotas de limón. Una silla en el balcón de su departamento con los pies reclinados sobre la mesa, y un anochecer particularmente limpio. Curiosamente no había luz en la ciudad, pero no le prestó atención a ese hecho. Nunca antes había contemplado una noche tan estrellada como esa noche. Las estrellas como polvo, desperdigadas hasta donde la visión (y el alcohol) le permitían ver, y a pesar de que siempre están ahí, raramente se detenía a contemplar el vasto universo. Algunas estrellas a solo unos cuantos años luz, y otras tan lejanas, que probablemente para el momento en que su luz llegara hasta él, ya no existían.
Una bebida llevó a la siguiente. Perdió la cuenta del número de vasos que había tomado, pero por la cantidad que aun quedaba en la botella, pensó que pronto tendría que irse a dormir. Ante la maravillosa vista, el único sonido que podía percibir en la inmensidad era el de los hielos rebotando dentro del vaso, y su respiración. Una respiración que emanaba tranquilidad.
Es extraño, pero habiendo tantas constelaciones, se le dificultaba distinguir más de una o dos en el cielo, Marco pensó que las personas que les dieron nombre y forma, debieron estar en un “elevado” grado de consciencia etílica, drogadas o psicóticas para poder ver en unos puntos brillantes del cielo a un gran escorpión, o una guerrera mítica montando un carruaje apuntando con su arco mientras es jalado por unos caballos alados. Ojalá pudiera llegar él a tal grado de contemplación divina. Y realmente lo intentaba. El sólo conocía el cinturón de Orión, y a veces, encontraba a la Osa Mayor dependiendo de la época del año.
Con la vista nublada, intentó concentrarse en el Cinturón de Orión. Sabía que en medio de las tres estrellas justo debajo del punto central del cinturón, existe una nebulosa gigante, cuna de estrellas y lugar de grandes explosiones cósmicas. Una de las pocas nebulosas visibles desde la Tierra con un telescopio. Mientras se perdía en el infinito, le pareció ver un gran brillo cuyo resplandor se hacía cada vez mayor justo en ese punto del cielo, repentinamente el dolor se hizo presente. No pudo más; entre el cansancio, su bebida “relajante” y el fuerte golpe que vino de “la nada”, quedó instantáneamente dormido, o noqueado más bien. El remanente del vaso se derramó sobre sus ropas y éste rodó hasta hacerse añicos en el suelo.
Pero ni tal cantidad de alcohol circulando por sus venas, era útil para mitigar el intenso dolor de muelas del que fue preso. No podía despertar. Había una fuerza desconocida que le impedía siquiera abrir los ojos, al menos esa era su percepción. Pero tampoco estaba completamente dormido porque podía sentir el intenso dolor. Eran como mil taladros perforando cada milímetro cubico del corazón de su muela. Apretó fuertemente la quijada para ver si al intensificar la sensación, se privaba completamente de la realidad, pero entonces escucho una extraña voz. No con sus oídos como se escucha el ruido de la ciudad, o la voz de una persona que se encuentre junto a nosotros. Sino una voz directamente en su mente. Sabía que no era español, ruso o alemán, o cualquier lengua conocida y sin embargo le entendía perfectamente. Claro que tampoco estaba consiente así que cualquier mensaje dentro de su mente, independientemente del idioma que él pensase que fuera, lo entendería por ser el mismo subconsciente que se comunicaba. Ese era su razonamiento.
La voz aumentó de volumen, si es que se puede describir así, después de sus inútiles intentos por hacerse de oídos sordos. O mente sorda para tales efectos.
- No ejerzas presión con los músculos de tu mandíbula por favor. – dijo la voz “interior”.
- ¿Quién me habla? – respondió Marco, no con palabras, si no con el pensamiento, muy dentro del estado semiconsciente en que se encontraba. Debo estar soñando, pensó.
- Lo que tu llamas nombre o entiendes como tal, no sería algo significativo para ti si te lo digo, ni es algo que puedas asociar con lo que ustedes llaman identidad, somos muchos y uno a la vez, sin embargo, si eso te complace, puedes llamarme Orión.
- Orión, ya veo. – Pensó (o dijo internamente) con cierto aire de ironía e incredulidad.
- Si, Orión. Disculpa nuestra rudeza, pero sentimos una ligera presión en el interior de lo que tú llamas muela y hemos decidido presentarnos haciendo una declaración formal para habitar tu cuerpo.
- ¿¡Mi cuerpo?.
- Si, tu cuerpo. Hemos venido desde muy lejos tras la destrucción de nuestro planeta, que se encontraba en el complejo ubicado a 1500 años luz de distancia, en lo que tú conoces como el Cinturón de Orión. Nuestro sol aumentó gradualmente de tamaño en los últimos años de su vida hasta convertirse en una supernova en el interior de la nebulosa de Orión, haciendo añicos a nuestro sistema solar entero. Antes de que eso ocurriera y murieran todas las especies habitables de nuestro planeta, tuvimos que escapar buscando un lugar para que mi civilización pudiera seguir existiendo.
- ¿Y ese lugar que buscan, se encuentra en el interior de mi muela? – pensó Marco enfadado, pues el dolor se intensificaba cada vez más.
- Si. En todo tu cuerpo de hecho, pero la capital de nuestro pueblo estará dentro de tu muela. Verás, el cuerpo humano ha sido clasificado por nuestros expertos como un habitat ideal para subsistir indefinidamente, al menos mientras te encuentres con vida antes de tener que mudarnos al cuerpo de otro individuo.
- Mi cuerpo no es habitad para ninguna especie, mucho menos extraterrestre, mira que me han provocado un dolor tan intenso, que si pudiera yo mismo me sacaría la muela en éste instante. – dijo indignado.
- De hecho, tu cuerpo es un lugar ideal para muchas formas de vida. Siempre hay comida disponible, agua, oxigeno y es un lugar con una temperatura auto regulada independientemente del clima exterior, siempre que éste no sea extremo. Mira que tuvimos que lidiar con algunas bacterias para poder llegar aquí.
- No debí beber tanto ésta noche – dijo para sí mismo con cierto aire de resignación – ahora me encuentro hablando con un virus extraterrestre que piensa construir la capital de un imperio en mi muela...
- No somos lo que tú entiendes como virus – interrumpió tajantemente Orión. – Los virus son una entidad infecciosa microscópica que se reproduce dentro de las células del huésped, causando en algunas ocasiones, estragos en el cuerpo que infectan, y no poseen inteligencia alguna. Por cierto, agradecemos la bebida que has traído ésta noche a tu cavidad bucal. Nuestra gente ha estado de fiesta y muy alegre con aquello que tu llamas Ron. – terminó diciendo Orión con una denotada y repentina alegría.
Confundido por el repentino comentario sobre la bebida, Marco agitó la cabeza, o al menos pensó en algo que físicamente equivaldría a agitar la cabeza y continuó:
- ¿Pero que acaso no son ustedes una entidad que ha infectado mi muela y vivirá a costa de los recursos de mi cuerpo? Son un virus ¡! Y me han causado un dolor como nunca en mi vida había sentido antes, y mira que soy un tipo rudo.
- La relatividad de tu pensamiento es muy subjetiva Marco. Bajo tu perspectiva, un virus es una forma de vida que infecta un huésped viviendo a costa de los recursos de éste, causando problemas de, lo que tú llamas, salud. A veces el virus se aloja indefinidamente pudiendo causar la muerte del ser viviente, y otras veces se queda poco tiempo antes de ser arrasado por las defensas del organismo infectado. Continuando con tu esquema de pensamiento, los humanos son un virus para lo que conoces como planeta Tierra. Se han reproducido indiscriminadamente agotando todos los recursos naturales, han contaminado irreversiblemente el ecosistema y los daños producidos por su inconsciente forma de vida, difícilmente serán revertidos en el corto plazo. – hizo una breve pausa mientras Marco “escuchaba” aun molesto por el intenso dolor de muelas.
Orión continuó. – Y considerando la vida del planeta, y el tiempo que ustedes los humanos llevan aquí, es como si tú estuvieras en los primeros 15 segundos de infección por, lo que llamas, gripe. Y han hecho más daño a la Tierra en esos “15 segundos”, que una gripe en tu cuerpo en el mismo periodo. ¿Quién es el virus? – remarcó Orión en algo que Marco pudo percibir como, orgullo.
- Es diferente. Nosotros los humanos hemos evolucionado de forma natural en éste planeta. En cambio tú, o ustedes, han llegado a invadir mi cuerpo para poder subsistir. Y ahora se encuentran dentro de mi muela construyendo una pequeña ciudad para tu gente. Esa acción tuya me está matando de dolor.
- Es correcto Marco, pero hay una gran diferencia, y similitud a la vez. Tu gente utiliza a la Tierra para asentar sus poblaciones, obtener recursos y reproducirse. A su manera, ella también sufre, lo que podría ser un efecto secundario comprensible si los propósitos de ustedes los humanos fueran otros que enriquecerse, como por ejemplo, evolucionar como civilización para un bien mayor común. Adquirir el conocimiento del cosmos, obtener respuesta a la última pregunta. ¿de dónde venimos y a donde vamos?
Nosotros no estamos aquí para destruir tu cuerpo, sino todo lo contrario. Mientras nos habríamos pasó por las terminaciones nerviosas de tu cavidad bucal, te hemos librado de varias caries potenciales y algunas bacterias que estaban a punto de causarte una infección.
Nuestros exploradores se encuentran justo ahora monitoreando tu cuerpo en los puntos clave, y pronto me informarán si hay algún problema que corregir.
- Bueno – Pensó Marco algo dubitativo pero más aliviado. – Entonces supongo que he de tomar éste tremendo dolor como un efecto secundario de una gran bendición. ¿Me van a curar todas las potenciales enfermedades?
- Así es. Debemos tener nuestro habitad limpio y seguro para comenzar a reproducirnos. Únicamente cuando te encuentres libre de toda infección es cuando podremos comenzar a poblar las sinapsis neuronales y así tomar el control de ellas. Desde ese punto seremos capaces de usar tu cuerpo como lo que tú llamas, zombi. Serás, junto con el resto de los humanos, el medio a través del cual podremos manipular los recursos de éste planeta a nuestro antojo. Nuestra población crecerá e irá tomando el control de otras personas hasta llegar al punto en que la raza humana en su conjunto será utilizada por nuestra “gente” – Orión mencionó ésta palabra con un tono que Marco interpretó como jactancia. Orión continuó. – para éste bien mayor. Como verás somos la cura del planeta, y a futuro, del universo.
Asombrado y aterrado a la vez por lo que escuchaba, Marco realizó varios vanos intentos por despertar, pensando que eso no podía estarle pasando. No era un hombre de creencias religiosas, mucho menos pensaba en deidades divinas. Pero en ese momento, muy en contra de su naturaleza agnóstica, pensó en Dios. La sensación de impotencia, falta de control de su cuerpo junto con el gran miedo del que era presa, despertaron en él esa necesidad de protección divina. Solo quería que la pesadilla terminara.
En medio de un inusitado cabildeo divino, Orión interrumpió:
- Ah ¡! Ustedes los humanos. Sienten que son todo poderosos, pero cuando se encuentran en una situación desagradable fuera de su control, despiertan el instinto infantil de protección paternalista. Al dejar de ser niños pasan la necesidad de sentirse protegidos por sus padres, a entidades divinas inexistentes. Es inútil que pidas ayuda Marco, nadie te escucha más que yo. Recuerda que tus pensamientos están conectados a los míos, a nosotros. También es inútil que intentes despertar; el alcohol en tu cuerpo es el suficiente como para mantenerte dormido por unas horas más, tiempo suficiente para que mi gente termine la gran capital dentro de tu muela.
- Oh por Dios ¡! Así que planeas apoderarte por completo de mi cuerpo y de mi mente, junto con la de toda la raza humana para convertirnos en zombis que sirvan al propósito de tu gente ¡!. No son un virus, son parásitos dispuestos a destruirnos y acabar con nuestra sociedad. Como te atreves a decir que son la cura y nosotros la enfermedad; ustedes son maldad pura.
- Oh, maldad, interesante y subjetiva aseveración. Subjetivo significado agregaría. Por el leer de tus pensamientos, llego a la conclusión de que la maldad para ti es todo aquello carente de bondad que viene acompañado de desgracia y calamidad, apartándose de lo lícito u honesto. Hablemos de honestidad entonces.
Lo peor de su raza es que han utilizado por siglos, una supuesta conexión espiritual alimentada por niveles de soberbia que mi gente no conocía, para matar, destruir y arrasar ciudades enteras. En el nombre de Dios, como tú lo llamas, los genocidios fueron cosa común en la historia de tu planeta según me informan mis analistas, junto con asesinatos en masa, torturas, abusos y destrucción mutua. En todos nuestros viajes interestelares no habíamos conocido a una raza con tal capacidad autodestructiva.
Lo que tú entiendes como soberbia, va acorde con tu razonamiento de maldad. Por lo tanto las personas auto proclamadas seguidoras de Dios, tienen un alto grado de maldad por el nivel de soberbia en que están inmersas. Y la necesidad de protección paternalista de los humanos, los hacen seguidores de éstos supuestos líderes espirituales, llevándolos a cometer brutalidades con su propia gente.
- Los errores que mi gente ha cometido en la historia no son razón para que intentes tomar el control de toda la humanidad para tus propósitos. No se justifica. Somos personas libres, pensantes y autónomas en un proceso de maduración y crecimiento. Todos los seres vivos en algún momento de su historia evolutiva deben pasar por crisis y librar por si mismos sus errores. El precio que tenemos que pagar tal vez sea nuestra autodestrucción a final de cuentas, pero vale la pena correr ese riesgo si al final la recompensa es haber alcanzado el alto nivel evolutivo del que presumes. Es la única forma de llegar a la meta. Si alguien más llega a tomar el control y decide por nosotros como pretendes, entonces nos habrá privado del derecho que como habitantes de ésta existencia tenemos.
Orión quedó en silencio por unos instantes. Marco tuvo la percepción de que meditaban sus palabras y ésta fuera la razón de su repentino silencio. Aunque el dolor continuaba e intentaba sin muchos resultados poder despertar de aquella horrible pesadilla. Probablemente era psicosomático, sin embargo no podía evitar sentir como si su cuerpo ya estuviera siendo sometido a un ritual de conversión zombi, de aquellos que vio en alguna ocasión en los documentales de la televisión, donde someten a las personas a lavados de cerebro y bebidas espirituosas. Orión tomó la palabra:
- La existencia trae consigo una gran responsabilidad, amigo ¡!, si me permites la expresión. Pretender dejar por sí mismo a un ser irresponsable para que aprenda de sus errores puede acarrear un gran riesgo. En tu sociedad, según entiendo por tus pensamientos, existen castigos para personas que cometen, lo que entiendes como actos de maldad, ya sea quitarle a otro ser humano algo de su propiedad sin su consentimiento, o incluso privarlo de la vida. Analizando el comportamiento de la sociedad en que vives, deduzco según tu argumento, que sería lo mismo dejar en su libre albedrio a un asesino esperando que la experiencia y la madurez llegue por si misma hasta que deje de matar.
Esto no es posible, lo sabes, así que se castigan actos de maldad en tu sociedad. Muchos de estos castigos incluyen la pena de muerte para el infractor.
Deja me explico mejor. Ustedes son los asesinos del planeta y de ustedes mismos. Algunas veces justifican dichos actos pensando que el arrepentimiento es suficiente, en otras, llegan a casos más extremos donde sienten que son la mano ejecutora de un plan divino, y en el nombre de Dios, sale lo peor de la humanidad torturando y terminando con vidas inocentes. Nosotros hemos llegado buscando un lugar donde vivir; y sea de paso, dicen ustedes, para terminar con esa situación y revertir el gran daño realizado a su planeta.
- Es verdad lo que mencionas. – interrumpió Marco. – existen castigos para evitar o intentar disminuir que se cometan actos de barbarie, maldad o ilícitos. Existen muchas personas dementes, egoístas, desorientadas o con trastornos de personalidad avanzados que los llevan a cometer robo, asesinato o genocidio. Mi historia está plagada de historias, donde el líder de una civilización ha mandado a su ejército para acabar con la vida de pueblos vecinos, para el beneficio propio. Lideres que tienen el poder de destruir ciudades enteras con solo dar la orden a sus oficiales. Personas que dañan el patrimonio, la integridad o la seguridad de sus congéneres. Podría no terminar haciendo una lista.
Pero también habemos quienes no solamente pensamos en nosotros mismos, sino en el mundo en general. Yo mismo me encuentro ayudando a desarrollar la tecnología necesaria para encontrar otros mundos, más recursos energéticos, minerales, nucleares, etc., que ayudarán a disminuir la pobreza y hambre mundial. No puedes juzgar a una civilización entera por la forma en que unos pocos se comportan. Nos falta mucho por avanzar, lo sé. Hay líderes que siguen buscando el beneficio y riqueza individuales; que se incumben en guerras innecesarias en el nombre del bien o del progreso.
Pero ésta situación va a cambiar, también lo sé.
Por un momento Marco se sintió con la gran responsabilidad de salvar a su planeta. Era como tener el destino de la humanidad, literalmente en sus manos por unos instantes. Trataba de pensar sin pensar puesto que Orión podía leer sus pensamientos, y éste, tenía parcial razón en su razonamiento. Incluso apoyaba ligeramente la idea de erradicar por completo a personas sin valor alguno como individuos.
Todas esas sanguijuelas que viven para chupar la sangre ajena sin mediar en sus acciones, con nulo valor ético, irresponsables e indiferentes ante la vida. ¿Pero qué culpa tenían las verdaderas sanguijuelas?, caviló, al menos son útiles para ayudar a algunos enfermos a curar sus heridas, se propuso encontrar una mejor metáfora para describir a personas sin valor.
Hizo una anotación mental y sus pensamientos volvieron a la tarea de salvar al mundo, como lo hacen en las películas. Sería un héroe anónimo, aunque por ahora, tenía que salvarse él mismo de no convertirse en un zombi que sirva a los propósitos maléficos de una despiadada raza de parásitos extraterrestres con ínfulas de salvadores cósmicos. Marco continuó hablando, o pensando, tratando en ésta ocasión de ser escuchado, si es que logró que sus pensamientos anteriores no fueran escuchados.
- Hablemos de razonamiento entonces. Según tú lógica forma de proceder... – comenzó Marco como quien quiere explicarle algebra lineal a quien apenas sabe multiplicar. – Los humanos algunas veces realizamos actos muy cuestionables por delirio, pensando que una entidad divina nos ha enviado para erradicar el “mal” del planeta o por interés propio. En éste caso dices que vienes en nombre de la Tierra, para salvar a un planeta moribundo que ha sido infectado por los humanos. ¿Con que derecho actúas pensando que lo haces en nombre de éste mundo? ¿Acaso no es lo mismo que hacen los desequilibrados cuando invaden una nación en el nombre de Dios? ¿La Tierra te ha pedido que la salves?
- No es lo mismo. Dios, como tú lo llamas, es una entidad divina inexistente. Cualquier ser humano que diga que Dios le habla, sufre de, ¿cómo le dicen ustedes?, Ah, sí, esquizofrenia. – recalcó Orión tras leer brevemente el pensamiento fugas de Marco para obtener dicha palabra.- En el caso de mi civilización, vemos como consumen los recursos no renovables mientras se siguen multiplicando sin pensar en las consecuencias a futuro. Y aún peor, como se matan los unos a los otros.
- Pero sí estamos conscientes de las consecuencias a futuro. Nuestros estudios son claros en el efecto del calentamiento global producto de la intensa deforestación. Es imposible, por el momento, evitar que personas sin ética por el ecosistema desee e intente enriquecerse explotando los recursos naturales. Por eso creamos leyes y organizaciones internacionales dedicadas a frenar estos efectos y castigar a quienes atentan contra la vida del planeta. Pero esa es nuestra tarea y son nuestras decisiones las que deben sentar un precedente, de si, nuestro futuro en la Tierra será posible.
- Está en su naturaleza el egoísmo. Las tendencias actuales indican una destrucción inminente de la vida terrestre en 200 años de no hacer algo radical ahora. Yo, nosotros, no venimos en nombre de la Tierra porque ésta nos llame, a diferencia suya que escuchan voces de un más allá que no existe. Estamos aquí en pro de la vida y la diversidad. Ustedes, los seres humanos tuvieron su oportunidad y la han desperdiciado.
- No vienes representando a la vida. Tu mismo me has dicho que tu planeta de origen fue destruido a causa de una supernova, y que encontraron la forma de adaptarse dentro de nuestros organismos. La verdadera razón de tu invasión es por interés propio, para subsistir, y no te importa si en su intento de continuar existiendo, privan de la vida, que tanto defiendes, a miles de seres humanos.
- Pero no estaríamos privándolos de la vida, continuarán viviendo muchos años más, sin enfermedades, sin sufrimiento, al mismo tiempo que la Tierra se recupera.
- Una vida como zombi ¡! No es vida ¡!, es estar muerto en vida. Sin decisión propia, sin pensamientos nuevos, estancados en la rutina eterna del día a día, marionetas presas de la voluntad de tu raza, que ha venido buscando refugio. Y lo han tomado, pero llevándose con él millones de años de evolución. Si eso no es destruir una vida para ti, si esto no es atentar contra la naturaleza misma, entonces eres igual de psicótico que las personas que hacen daño a este planeta.
- Interesante concepto el de la psicosis. – dijo Orión indiferente.- Daño colateral. ¿No lo llaman así ustedes? O un efecto secundario por un bien mayor si lo prefieres. Si tuvieras que matar a una persona inocente, sabiendo que es la única forma de salvar a miles, ¿lo harías?
- Esa es una pregunta hipotética ante una situación inexistente que pretendes utilizar para que caiga en contradicciones, y así justificar tu proceder ante mí. Pero no se que buscas discutiendo conmigo, después de todo veo que tienes tu decisión tomada y nada de lo que diga cambiará la situación actual. Creo que la época de los humanos ha terminado.
- Es divertido, una emoción que no había experimentado en años. De hecho la construcción de nuestra ciudad capital en tu muela está casi terminada. Si te sirve de consuelo tarde o temprano la vida inteligente volverá a evolucionar en tu planeta.
- Déjame responder a tu pregunta, tomaría el camino del bien mayor sin privar de la vida a millones de seres vivientes. Si buscas con inteligencia, siempre habrá alternativas.
- Tal vez, sin embargo tienes razón en algo, mi decisión ha sido tomada.
- Pues que así sea amigo Orión. Al menos permíteme despertar y disfrutar conscientemente de un último trago, un brindis, le llamamos nosotros, por un bien mayor.
- Un brindis, por el bien mayor. Salud.
Era el alba del amanecer, el sol se encontraba deslumbrante saliendo por el horizonte. La ciudad continuaba sin energía eléctrica pero ya se podía ver a lo lejos bajo los rayos del sol. Marco abrió los ojos, crudo y con un dolor de cabeza intenso. Había sido una horrible pesadilla, un mal sueño que no deseaba repetir jamás. ¿Qué más podría haber sido sino una manifestación de su subconsciente al estar involucrado en la labor de llevar a la humanidad a un mejor futuro?
Se levantó de la silla como quien acaba de recibir una golpiza. Tenía un horrible sabor de boca que deseaba quitarse lo antes posible. Se tambaleó hasta el baño y comenzó a cepillarse los dientes con cierta holgura cuando sintió de nuevo una fuerte punzada en la muela. Instintivamente puso su mano bajo la mandíbula como si eso fuera a mitigar el dolor.
Regresó corriendo al balcón donde había pasado la noche entera. Estaba llena de colillas de cigarro, botana regada por todo el piso, y algunos cristales rotos de un vaso refractando la luz del sol. Tomó la botella de Ron con el poco licor que le quedaba. No había tiempo que perder, la duda lo invadió en un instante sobre la veracidad de su sueño, y volvió a sentir aquella necesidad de salvar al mundo. Daño colateral, pensó. Un efecto secundario por un bien mayor, repitió para sí mismo mientras tomaba aire, y valor por supuesto. Se empinó la botella entera tragando el contenido de licor y segundos después aporreó el lado inferior izquierdo de su mandíbula contra el barandal lo más fuerte posible. Se privó de inmediato. Marco quedó tendido sobre el suelo lleno de cristales, en un profundo e instantáneo desmayo.
Y pasó un indeterminado intervalo de tiempo.
“Marco…, Marcooo”, escuchaba en algún lado de su cabeza. “Marcoooo”. Sintió una fuerte sacudida que lo sacó de su estado inconsciente. Con la vista aun nublada y un fuerte dolor de cabeza, se tambaleó mientras intentaba levantarse del suelo.
- ¿Qué te pasó? – dijo una voz femenina. ¿Era un ángel quien le hablaba?
- ¿Qué sucedió, donde estoy? – se esforzó en pronunciar estas palabras completamente desorientado. Intentando adquirir consciencia de la situación.
- Te estuve marcando pero no contestabas el teléfono. Ya son las 2 de la tarde y me preocupé al no saber nada de ti. Habíamos quedado en vernos hace más de 4 horas. Entonces vine a verte y aquí te encuentro tirado en un chaco de sangre. Al parecer te has caído y roto la boca. Mira encontré una muela tirada, debe ser tuya.
Marco cayó en un gran asombro al escuchar aquellas palabras, y abrió los ojos como si tuviera una fiera furiosa delante de él a punto de atacarlo. Como un desquiciado, o un ladrón que arrebata la cartera a su víctima, tomó la muela de manos de su novia y se apresuró al interior del departamento. Comenzó a sacar cajas y triques de un armario, botando todo en el proceso. Abrió un estuche de herramientas y sacó de su interior un martillo. Lo sostuvo en su mano con fuerza. Nunca antes había estado tan feliz de tener una herramienta en su mano. Era como encontrar un tesoro legendario después de toda una vida de búsqueda.
Colocó su muela en el piso, y haciendo gala de una habilidad digna de un herrero forjando una espada mágica, hizo añicos la pieza dental con un fuerte y contundente golpe, que envió miles de pedazos a toda la habitación. Tuvo una sensación extrañamente placentera. Probablemente equiparable a presionar el botón de activación de una bomba nuclear, si se puede resumir su activación a la de presionar un simple botón, claro está. Marco se levantó del suelo, soltó un suspiro de alivio. Dejó caer el martillo de su mano, la gravedad hizo el resto. Fue cuando notó que su novia lo veía con una mezcla de espanto y preocupación.
- ¿Estás bien? – dijo ella. - ¿Qué ha sido todo este teatro?
- Sí, me encuentro bien. Ya estoy bien, solo tuve una muy mala noche y una horrible pesadilla. Necesito un baño y un par de aspirinas.
- ¿Aspirinas? Aquí tengo conmigo, toma. Pasé a comprar unas en el camino. Desperté hoy con un terrible dolor de muelas.
¿FIN?
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